Primera mujer en hacer juramento de JJOO: Heidi Schüller cumple 70

Foto: Hartmut Reeh/dpa

Colonia (Alemania), 14 jun(dpa) – Ante la vista de todo el planeta deportivo, el 26 de agosto de 1972 Heidi Schüller vistió un blazer amarillo y una falda plisada, de pie sobre el escenario del Estadio Olímpico de Múnich.

«En nombre de todos los competidores, prometo que participamos en los Juegos Olímpicos con lealtad», aseveró en alemán, francés e inglés. Era la primera vez que una mujer pronunciaba el juramento de los atletas en la ceremonia inaugural de unos Juegos Olímpicos de verano.

Schüller había sido antecedida por la esquiadora italiana Giuliana Chenal Minuzzo, que se convirtió en 1956 en la primera mujer en formular esta promesa solemne durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Cortina d’Ampezzo.

Este juramento de un deportista activo de la nación anfitriona en la ceremonia de apertura de cada uno delos Juegos Olímpicos es la base desde la cual se desprenden todas las demás reglas y disposiciones.

La promesa solemne se realizó por primera vez durante los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, pronunciada por el esgrimidor belga Victor Boin.

Y, muchísimo después de haberse alejado de la cumbre del deporte y sus funcionarios, este lunes la ex atleta festejará en la ciudad alemana de Colonia sus 70 años. Porque, después de haber inscrito su nombre en la historia olímpica, decidió desaparecer del deporte con solamente 22 años.

La fotografía de la ceremonia inaugural de estos Juegos le despierta hasta hoy «buenas sensaciones», comenta sonriente Heidi Schüller. «Sobre todo entre las personas mayores. Para mi generación es una linda imagen». Y asegura que la acompañó durante toda su vida.

Los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich se vieron empañados por el atentado perpetrado contra miembros del equipo olímpico israelí. El ataque de Septiembre Negro costó la vida a 11 atletas israelíes, a la vez que también un policía alemán y cinco terroristas murieron en la acción para rescatar a los rehenes en el aeropuerto militar de Fuerstenfeldbruck.

Por su parte, y pese a su participación estelar en la ceremonia inaugural que no dejaba prever la tragedia que sucedería después, Heidi Schüller no quiso hacerse llamar «Miss Olympia».

En salto de longitud, la disciplina en la que su compatriota Heide Ecker-Rosendahl se llevó el oro, ella quedó quinta, al alcanzar una marca de 6,51 metros, una distancia que hoy en día ya ni siquiera recuerda bien.

«Por entonces a todos nos pareció bien que también una mujer dijera el juramento. Ella fue una buena representante», asegura Ecker-Rosendahl.

Poco después, Schüller, nacida en Passau, se despidió del deporte profesional. «El atletismo era por entonces un bello asunto secundario. No me lo tomé tan en serio. Lo olímpico fue una instantánea».

Ya antes de los Juegos, había rendido su examen preclínico de medicina. Luego hizo carrera como médica y experta en salud y en 1994 integró el gabinete en las sombras del candidato a canciller del Partido Socialdemócrata (SPD) Rudolf Scharping.

Asimismo se desempeñó como moderadora televisiva. Actualmente la madre de dos hijos y jubilada vive «sencillamente sin darle más vueltas» y, según cuenta, algo limitada por algunas dolencias relacionadas con el deporte.

Heidi Schüller ha criticado repetidamente el deporte de alto nivel con todos sus excesos, comentarios con los que irritó a muchas personas. ¿Si mejoró algo la situación sobre el doping en los últimos años? «Eso me sorprendería mucho. Porque la explosión en el rendimiento es gigante».

Hasta hoy en día se muestra como una dura crítica del Comité Olímpico Internacional (COI), y también de su presidente, el alemán Thomas Bach.

«Él hizo el ridículo intentando arrastrar a los atletas a Tokio durante la crisis del coronavirus. Por suerte opusieron resistencia», asegura en referencia a los Juegos Olímpicos de verano, aplazados tardíamente.

Los escándalos de la FIFA y de Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), cuyo ex jefe Lamine Diack está siendo juzgado por estos días en Paríspor corrupción, no han hecho más que revelarle a Heidi Schüller que «todas las grandes organizaciones adolecen de cara a su fin».

La ex atleta siempre tuvo una opinión especial sobre el desarrollo de los acontecimientos más allá de las diferentes generaciones. Dos de sus libros se titulan «Die Alterslüge» (La mentira de la edad) y «Wie wir die Zukunft unserer Kinder verspielen» (Cómo perdemos el futuro de nuestros hijos).

«En suma somos una sociedad envejecida, que debe reflexionar sobre su sistema social», afirma antes de cumplir 70. ¿Y cómo se siente ella misma respecto de su edad? «Tuve una vida rica y plena. No tengo que cumplir 100», asegura Heidi Schüller.

Por Ulrike John (dpa)