Langhans, ícono alemán de ’68, pasa del amor libre a los datos libres

Rainer Langhans, ícono de la revolución sexual de los ’60 en Alemania. Foto: picture alliance / dpa

Múnich, 14 jun (dpa) – Del amor libre a la libre circulación de datos: el ícono alemán de la revolución de 1968 Rainer Langhans propagó en su momento la revolución sexual y conmocionó al establishment con sus poses liberales, mientras que actualmente pide compartir con generosidad los datos personales en la redes.

El próximo 19 de junio, el ganador del Premio Grimme, autor, actor y cineasta, quien estuvo en pareja con la ex modelo alemana Uschi Obermaier, celebrará su cumpleaños número 80.

En estos tiempos el activista de largo cabello blanco se muestra convencido de que a través de Internet se genera más comunicación y por lo tanto más amor en el mundo que nunca.

Langhans vive con cuatro mujeres en una comunidad llamada «Harén», pero cada uno en su vivienda. «Es una comuna, pero como los cuerpos no conviven, nos podemos reunir espiritualmente», sostiene. Y se muestra convencido de que el amor verdaderamente libre está más allá del sexo y del cuerpo.

Ya en la comuna política «Kommune 1», fundada en 1967 en Berlín, la consigna era: «lo privado es político». Actualmente, en vez de amor libre, Langhans manifiesta estar a favor de un nuevo acuerdo: «Doy mis datos voluntariamente y a cambio recibo los de ustedes».

Y sostiene que quien vigila angustiosamente sus datos es alguien que está aferrado a su dinero. «Liberen todos los datos», proclama. Y argumenta que los que reclaman la propiedad de los datos introducen el sistema capitalista en la Internet postcapitalista.

Respecto de su cumpleaños, asegura: «El único deseo que tengo es poder continuar más y más hacia adentro y encontrarme con mi maestro».

Asimismo considera que la crisis del coronavirus es una oportunidad para la reflexión interna y «unidad de meditación» para toda la sociedad. Indica que es claro que no puede continuar la vida con «una movilidad de locos» y «comiendo animales».

Aunque este hombre vegetariano que viste siempre de blanco -lo elige hace décadas, porque explica que contiene todos los colores- aclara que la pandemia no cambió mucho su situación: desde hace décadas que vive en su «lockdown» personal.

Por Sabine Dobel (dpa)