Si hay una palabra que definirá el panorama económico en 2026, esa es «normalización». Así lo afirma Adolfo del Cueto Aramburu, fundador y CEO de Bulltick, una firma de servicios financieros con 25 años de trayectoria en los mercados internacionales. Para un inversionista, comprender esta transición es fundamental para navegar un año que, si bien se proyecta estable, no estará exento de desafíos y ajustes graduales.

¿Qué significa «normalización» en el contexto de 2026?
El concepto de normalización se refiere al retorno paulatino de las principales variables económicas hacia sus promedios históricos, tras un período de volatilidad extrema.
«Después de la recuperación sin precedentes del 6.6% en 2021, hemos entrado en una fase de enfriamiento moderado y ordenado», explica del Cueto. «En 2026, esperamos que la economía mundial crezca un 2.9%, una ligera desaceleración respecto al 3.0% de 2025. No es un escenario de recesión, sino de ajuste hacia un ritmo más sostenible».
Crecimiento global: desaceleración ordenada
Esta tendencia estará marcada por un menor dinamismo en los grandes motores del crecimiento global. Potencias como China, India, Japón y la zona euro registrarán avances más cautelosos. Sin embargo, Estados Unidos se presenta como una notable excepción. La economía estadounidense proyecta un crecimiento del 2.3%, superando no solo su desempeño de 2025, sino también su potencial estimado de 1.8%.
Este comportamiento resiliente se apoya en tres pilares: un consumo privado que se mantiene sólido, un mercado laboral estable y una ola de inversión en el sector de la inteligencia artificial. El consenso del mercado asigna una probabilidad de recesión de apenas un 30% para EE. UU. en 2026, lo que refuerza la perspectiva de estabilidad.
Inflación y política monetaria: el componente más complejo
Uno de los componentes más complejos de esta normalización será la inflación. A pesar de los esfuerzos de la Reserva Federal, el informe de Bulltick considera «poco probable» que la inflación en Estados Unidos alcance el objetivo del 2.0% en 2026. Las estimaciones apuntan a un 3.3% a mediados de año, para cerrar en torno al 2.9%. «La persistencia de la inflación se debe en un 60% a factores estructurales, lo que limita el impacto de la política monetaria a corto plazo», señala.
Esta realidad es la que guiará las decisiones de la Fed. Tras los tres recortes de tasas en 2025 que llevaron el tipo de referencia al 3.75%, el escenario es una pausa prolongada hasta, al menos, mediados de año. Los inversores deberán acostumbrarse a un entorno donde el costo del dinero no volverá a los mínimos de la década pasada.
Mercado laboral: enfriamiento sin colapso
El mercado laboral estadounidense también refleja esta búsqueda de equilibrio. Se espera que la tasa de desempleo cierre el ejercicio en un 4.4%. Si bien este nivel se sitúa ligeramente por encima del considerado «pleno empleo» (4.2%), es importante ponerlo en perspectiva: sigue estando muy por debajo del promedio de 5.7% de los últimos 25 años. Esto sugiere un mercado laboral que se enfría, pero sin colapsar, contribuyendo a la solidez del consumo.
El riesgo fiscal: la sombra sobre la normalización
No obstante, la normalización no implica la ausencia de riesgos. El informe de Bulltick subraya una cierta preocupación en el frente fiscal de Estados Unidos. Se proyecta que el déficit alcance el 6.5% del PIB en los próximos dos años, una cifra que duplica con creces el nivel considerado prudente (2.0%-3.0%). Este desequilibrio fiscal podría generar presiones a largo plazo y es un factor que los inversores no deben ignorar.
Divisas y materias primas: menor volatilidad, tendencias claras
En el mercado de divisas, la normalización se traducirá en una menor volatilidad.
- Las proyecciones para el dólar estadounidense apuntan a una depreciación moderada, contenida en un rango acotado de ±3%. Este movimiento gradual y previsible contrasta con las fuertes fluctuaciones de años anteriores.
- Para las materias primas, las perspectivas son mixtas. El petróleo, por un lado, retomaría una trayectoria descendente con una caída proyectada del 5%-6% en 2026. Por otro lado, el oro se reafirma como un activo estratégico en este entorno, con proyecciones que indican una continuación de su tendencia alcista. Se espera que el precio supere los $5,000 por onza.
Estrategia frente a especulación
«El 2026 no será un año de euforia, sino de ajuste inteligente», concluye Adolfo del Cueto. «La clave será entender que la normalización no es un retorno al pasado, sino la construcción de un nuevo equilibrio económico. En Bulltick, con nuestra filosofía de construir relaciones de confianza a largo plazo, creemos que este es un momento para la estrategia y el análisis riguroso, más que para las apuestas especulativas».
Adolfo del Cueto Aramburu fundó Bulltick en 1999 y la dirige como CEO. Su trayectoria de 25 años en el sector financiero incluye especialización en financiamiento, reestructuración corporativa y gestión de activos en situaciones especiales. Además, participa como inversor y consejero en empresas de energía, entretenimiento y desarrollo inmobiliario.
Bulltick es una firma de servicios financieros con sede en Miami y oficinas en Ciudad de México y Bogotá. Registrada en la SEC y miembro de FINRA, NFA y SIPC, ofrece gestión patrimonial, banca de inversión e inversiones alternativas. Su filosofía se resume en una frase: «una empresa hecha por personas, para personas».