Adrián Barbón reivindica la concordia, el diálogo y la audacia como claves para afrontar los desafíos actuales durante un curso de verano de la UNED dedicado a Adolfo Suárez.

El presidente del Principado de Asturias ha asegurado que «la audacia, la concordia y el entendimiento» son esenciales para afrontar los retos del presente, durante su intervención en la sesión inaugural del curso de verano de la UNED dedicado a la figura de Adolfo Suárez. En este contexto, Adrián Barbón ha defendido una política «que comprende al oponente» y que «mantiene abierta la puerta al diálogo».
El legado de la Transición
En su discurso, el jefe del Ejecutivo autonómico ha subrayado que «la diferencia ideológica no impide el reconocimiento ni la admiración» y ha reivindicado el valor de la concordia como uno de los principales legados de Suárez.
También ha querido alejarse de visiones simplistas sobre la Transición, al reconocer que «no fue un cuento de hadas, libre de tensiones», pero tampoco «un pacto de élites para anestesiar a la sociedad». A su juicio, aquel período consistió en «un ejercicio mayúsculo de responsabilidad» que ha permitido construir «un espacio de derechos y libertades del que disfrutamos desde hace medio siglo».
Barbón ha insistido en que su defensa de la Transición se basa en el análisis y el estudio, más que en la experiencia personal. «La defiendo con la razón más que con el sentimiento», ha explicado, al tiempo que ha recordado el contexto de violencia y las dificultades políticas de aquella etapa.
Sobre la figura de Adolfo Suárez, ha rechazado la mitificación, pero ha destacado su papel decisivo: «Sin Adolfo Suárez en la Presidencia, la Transición no hubiera sido como fue». En este sentido, lo ha definido como «el timonel de la Transición» y ha puesto en valor «su coraje, su intuición y, sobre todo, su audacia».
Audacia para afrontar los retos
Precisamente, Barbón ha puesto el acento en «el valor de la audacia» como principal enseñanza de aquel periodo histórico y ha recordado decisiones clave, como la legalización del Partido Comunista o el impulso del Estado autonómico, adoptadas en un contexto de enorme tensión.
El jefe del Ejecutivo ha trasladado esta reflexión al presente y ha considerado que, tanto en España como en Europa, «la falta de audacia explica parte de la erosión de credibilidad de la política». A modo de ejemplo, ha citado las dificultades en la Unión Europea, la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómica o la actualización de la Constitución para avanzar hacia un modelo federal.
Igualmente, ha abogado por abordar reformas estructurales, como la del sistema electoral, y ha alertado de que, si la Constitución se convierte en «un texto inmóvil», se favorecerán «el desapego ciudadano y el auge del populismo».