A lo largo de nuestra vida nos podemos encontrar ante situaciones en los que tener conocimientos de primeros auxilios son muy importantes. Saber actuar en los primeros minutos de una emergencia puede marcar la diferencia. No se trata de convertirse en médico, sino de conocer gestos básicos que cualquier persona puede aplicar mientras llega ayuda profesional.

Qué hacer ante un atragantamiento
Si alguien se está asfixiando y no puede toser ni hablar, la maniobra de Heimlich es clave. Colócate detrás de la persona, rodea su abdomen con tus brazos, cierra un puño por encima del ombligo y presiona con fuerza hacia dentro y hacia arriba. Repite hasta que expulse el objeto o llegue asistencia.
En bebés menores de un año, el procedimiento cambia: se colocan boca abajo sobre tu antebrazo y se dan cinco golpes firmes entre los omóplatos.
Hemorragias: presión directa
Ante una herida con sangrado abundante, lo prioritario es presionar directamente sobre la zona con un paño limpio o gasa. Si la sangre empapa el material, no lo retires: añade más encima y sigue presionando. Mantén la presión durante al menos diez minutos. Si la herida está en un brazo o pierna, eleva la extremidad por encima del corazón.
Quemaduras leves
Una quemadura de primer grado (enrojecimiento sin ampollas) se trata con agua fría corriente durante diez a quince minutos. Nunca uses hielo directamente ni apliques remedios caseros como pasta de dientes o aceite. Después, cubre con un paño limpio y seco. Si aparecen ampollas o la quemadura es extensa, busca atención médica.
Pérdida de consciencia
Si alguien se desmaya, comprueba que respira. Colócalo en posición lateral de seguridad: de lado, con una pierna flexionada para estabilizar el cuerpo y la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás para mantener las vías respiratorias abiertas. Llama a emergencias y no le des agua ni comida hasta que esté completamente despierto.
Golpes en la cabeza
Tras un golpe fuerte en la cabeza, observa si hay vómitos, confusión, pérdida de memoria o somnolencia extrema. En estos casos, acude a urgencias de inmediato. Si la persona está consciente y no presenta síntomas graves, aplica frío en la zona (envuelto en un paño) durante quince minutos.
Tener un botiquín preparado
Un botiquín básico debe incluir: gasas estériles, vendas, esparadrapo, tijeras, pinzas, guantes desechables, suero fisiológico, antiséptico (clorhexidina o povidona yodada), analgésicos y un termómetro. Revísalo cada seis meses para comprobar caducidades.
Cuándo llamar a emergencias
No todas las situaciones requieren ambulancia, pero algunas sí son urgentes: dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, convulsiones, hemorragias que no se detienen, quemaduras graves o traumatismos fuertes. Ante la duda, es mejor llamar al 112.
Conocer estos gestos no sustituye la atención médica profesional, pero puede ganar tiempo valioso cuando cada segundo cuenta.