El higrómetro mide la humedad en el ambiente. Foto: Robert Günther/dpa-tmn

(dpa) – Normalmente apenas tomamos en cuenta el contenido de agua en el aire de una habitación. Pero en caso que los valores sean extremadamente bajos o elevados durante un periodo largo, el clima en nuestros cuartos se modificará de manera tan drástica que reaccionará el cuerpo.

«Con escasa humedad del aire se resecan las mucosas y las vías respiratorias. Se genera picor de garganta, los ojos arden», explica Lars Beckmannshagen del Centro para Energía, Construcción, Arquitectura y Medio Ambiente de Hamburgo.

En cambio, si el aire está demasiado húmedo, se comienza a tiritar de frío. Además, se empañan paredes exteriores y los cristales de las ventanas.

También para un edificio una humedad en el aire demasiado elevada a largo plazo tiene consecuencias. «El aire húmedo en los ambientes, en particular, se condensa fácilmente en las paredes exteriores, lo que a la larga puede conducir a la formación de moho», explica Alexander Lyssoudis, de la Cámara de Ingenieros de la Construcción de Baviera.

Un higrómetro, que mide la humedad relativa del aire en los ambientes, puede brindar ayuda para la regulación. «Esto es la humedad en función de la temperatura del aire de la habitación», señala Lyssoudis. «Si está entre el 40 y el 60 por ciento a una temperatura ambiente de unos 22 grados, se habla de una zona de confort».

POR DEBAJO DEL 30 POR CIENTO, DEMASIADO POCO

Pero la humedad del aire en la habitación puede descender fuertemente, sobre todo en inviernos fríos y claros, indica Beckmannshagen. Al airear, solamente entra aire frío y seco.

«Entonces debe humedecerse activamente el cuarto, por ejemplo poniendo fuentes con agua sobre la calefacción», apunta. Como regla general debe recordarse: la humedad del aire no debe ser inferior al 30 por ciento.

El otro extremo son las habitaciones demasiado húmedas. Los valores pueden trepar rápidamente a 70 u 80 por ciento de humedad, o sea un paraíso para las esporas del moho. «Entonces es imprescindible airear el cuarto y alejar la humedad», dice Lyssoudis.

Esto parece fácil de regular, pero no lo es. Porque frecuentemente no hay gran distancia entre los valores normales y críticos de la humedad del aire.

LOS TIEMPOS DE TRANSICIÓN SON CRÍTICOS

Muchas personas no son conscientes de cuánta humedad se genera solamente por sus actividades en la vivienda. Bañarse, cocinar, lavar, secar la ropa, dormir, incluso regar las plantas: todo ello impacta sobre la humedad del aire.

La humedad es además fuertemente dependiente del momento del año: en las épocas de transición al inicio y final del invierno suele ser elevada, mientras que en las fases más frías puede ser muy baja.

Y, para tener información valiosa sobre la humedad, deben colocarse higrómetros en las partes correctas de la casa. «En el baño o la cocina tiene poco sentido poner estos instrumentos», indica Lyssoudis. «Allí normalmente hay una humedad en el aire muy elevada cuando uno toma una ducha o cocina».

Pero sí resultan de utilidad en todas las demás habitaciones, sobre todo en el cuarto de estar, el dormitorio o el sótano. «En principio, siempre debe medirse dónde existe el mayor riesgo de formación de moho», aconseja Robert Kussauer, de la asociación para saneamiento del moho.

También es importante encontrar el lugar correcto del higrómetro en el ambiente para la certeza de sus mediciones. «No debe ser situado o colgado demasiado cerca de ventanas, sistemas de calefacción ni ventilación», apunta el experto. Además, los higrómetros para el hogar no son caros. «Simplemente se los coloca y se leen los valores», resume Kussauer.

LOS HIGRÓMETROS DIGITALES SON MEJORES

Kussauer detalla que su asociación testeó durante un periodo extenso diversos equipos y llegó a la conclusión que los higrómetros digitales en promedio son mejores que los analógicos.

El experto recomienda que los higrómetros sean leídos a diario en la casa para ver cómo se modifica allí el clima.

«Aquellos que disfrutan de la tecnología también pueden procurar un sistema inteligente, que reproduzca los valores de medición en el ordenador a través de Bluetooth. De esta manera se puede observar el desarrollo durante un período de tiempo más largo y ajustar en consecuencia el modo de ventilación y calefacción», comenta. Asimismo hay dispositivos que muestran sus resultados en aplicaciones en el smartphone o en la tableta.

Por Katja Fischer (dpa)