Foto: Franziska Gabbert/dpa-tmn

(dpa) – Hay armarios que se parecen más a una mesa de ofertas en plena temporada de liquidación que a un armario: son un revoltijo que hace que todo parezca de saldo. ¡Basta! ¡Es hora de ponerle fin! ¿Pero cuál es el mejor modo de ponerle coto al caos? Sabine Haag, coach especializada en cuestiones de orden, nos da algunos consejos.

Torres: Por supuesto, los trajes y vestidos deben colgar en perchas y las camisetas pueden ir dobladas, una sobre otra. Pero es mejor plegarlas como si fuesen un paquetito, no hacer pilas de grandes superficies. «Lo primero que uno hace es doblar las camisetas a un tamaño aproximado de una hoja A4. Después de eso, dóblelas nuevamente por la mitad», recomienda Sabine.

Y luego siga así: no apile las prendas una sobre otra, sino colóquelas en forma vertical una detrás de la otra en un cajón. «De ese modo, uno puede ver todo desde arriba y cuando retira una camiseta no hace tambalear toda la pila», explica la experta.

Cajas de calzado para las prendas pequeñas: Los calcetines, la ropa interior y los cinturones pueden ser ordenados perfectamente en cajas. Lo ideal es utilizar las cajas del calzado, apunta Sabine. No cuestan nada y son muy útiles a la hora de generar orden.

Sabine dice que tiene muchísimos consejos sobre cómo ordenar prendas doblándolas, pero que también es una gran fan de las perchas. Su regla dice lo siguiente: si el largo del perchero lo permite, uno debería colgar la mayor cantidad de prendas posible. Es mucho más rápido y sencillo que el resto de los métodos y se ve mucho más ordenado, explica.

De todos modos, ¡atención! Hay prendas que no deberíamos colgar. Los jerseys de lana, por ejemplo, pueden desformarse si los colgamos. «Con las prendas de cachemira también deberíamos tener ciertos cuidados».

Micro-método: Si uno cuelga las cosas siguiendo cierto sistema, será más fácil encontrar lo que uno busca. «A mí me gusta ordenar las cosas por color», comenta Sabine. Pero hay otras alternativas, como ordenar las prendas por «ocasión»: unas son para el trabajo, otras para el tiempo libre, otras para practicar deporte. Si colgamos los trajes y las camisas de trabajo en un mismo sector, nos resultará mucho más sencillo hallar las cosas que combinan por la mañana.

O por tipo de prendas: primero las chaquetas, luego los pantalones, después las faldas y por último las blusas, por ejemplo.

Y algo fundamental: uno muchas veces piensa «esta camiseta vieja la dejo para dormir, y el pantalón este, todo raído, lo voy a guardar para cuando tenga que pintar». ¡Alto ahí! Esas ideas pueden aparecer demasiado a menudo. «Mejor ponerles un límite muy claro», opina Sabine. «Se pueden conservar una o dos prendas para esas ocasiones, pero el resto debe ir directo a la calle» o a una donación, advierte la experta. Es fundamental. Si no, el armario se convierte en un basural.

Por Tom Nebe (dpa)