Si algo ha caracterizado a la década de los 50 en Gran Bretaña fue el surgimiento de la cultura urbana de las motos, especialmente en la generación más joven. La razón es que después de la Segunda Guerra Mundial la economía cayó drásticamente, haciendo casi imposible comprar un coche. Y el auge de la moto también trajo consigo una imagen aún más provocadora: el café racer, sinónimo de rebeldía y velocidad.

Ahora han regresado con mucha más fuerza, en medio de admiradores que buscan los medios para hacerse con un ejemplar construido a la medida.

Transformación made in Spain

España -y parte de Europa- está siendo testigo del renovado interés por el motociclismo. Esto ha hecho que las ofertas en motos triumph Cafe Racer no solo se hayan disparado. También la cultura e información cafe racer han cobrado un renovado interés. En parte esto se debe a una empresa alicantina dedicada a este tipo de modificaciones: Tamarit.

Por supuesto, el interés ha recorrido del país, e incluso ha llegado a otras regiones un poco más lejanas, como Alemania, Francia o Italia. Y es que el encanto de las Triumph Cafe Racer es fácil de entender, ya que procede de la fabricación artesanal de un modelo completamente nuevo, gracias al montaje más personal de sus partes.

El cuidado que recibe cada modelo lo transforma en una buena alternativa si lo que se quiere es optar por una moto pensada para cada necesidad. No importa si se buscan un diseño para más velocidad o pensado en la comodidad. Lo que realmente importa es que se trata de una moto pensada individualmente, de acuerdo a los gustos exclusivos de cada comprador.

Origen de las Cafe Racer

Para entender cabalmente este movimiento es necesario pensar en los pubs ingleses de mediados del siglo pasado. Culturalmente su historia es muy similar al chopper americano, con diferencias en algunas características. Principalmente las que se refieren a la ubicación geográfica. Pero sí que comparten el mismo vínculo generacional, los baby boomers de la posguerra con ansias de desafío y nuevas aventuras.

Su nombre se origina posiblemente de la distancia que debían recorrer de un pub a otro. Y por supuesto, de las modificaciones que debían hacer en las motos para desplazarse. De allí surgió también la subcultura que popularizaría a las Triumph como símbolo de desafío e irreverencia.

Aunque en sus inicios el movimiento no caló mucho en España por razones políticas, sí ha surgido un renovado interés. Especialmente en las nuevas generaciones que ven en ella un símbolo que los concecta con un pasado lejano, maravilloso y nostálgico.

Características de las motos Triumph

La compañía Triumph Engineering Co Ltd nace en el año 1937 en Londres, Inglaterra gracias a Jack Sangster. Después de su cierre en 1983 esta franquicia experimentó un relanzamiento como Triumph Motorcycles, de la mano de John Bloor.

La lista de productos de la empresa británica comprende varios modelos de moto, entre las cuales pueden listarse algunos que ya son clásicos, como la Daytona 750, Daytona 1000 o Trophy 900 y algunos otros de facturación reciente, como Tiger 900 y la Triumph Thunderbird.

La marca se caracteriza por el uso de un propulsor bicilíndrico paralelo y un falso carburador capaz de esconder la inyección electrónica secuencial. Aunque el sistema de refrigeración de las motocicletas Triumph es por aire, el auge creciente del Cafe Racer ha hecho que regrese el refrigerado por agua, como una modificación adicional.

Aparte, a esto se le añaden accesorios, tales como faros para la niebla, cambios en el tubo de escape, rediseños en el manillar y muchas otras modificaciones que compartían un objetivo en común: brindar al usuario una experiencia única e irrepetible.

Cómo mantener tu moto siempre a punto

Al igual que cualquier otro medio de transporte, las motos necesitan un cuidado específico para estar siempre en buen funcionamiento. Aquí se mencionan algunos de los más comunes, y con los cuales siempre es bueno iniciar durante cualquier visita al mecánico.

  • Revisión del sistema de frenos. Esto permitirá saber el estado en el cual se encuentran detectar cualquier fallo.
  • Inspección del motor, así como del sistema de refrigeración y carburación.
  • Fallos en la pintura, estructura externa o cualquier otro aditamento que incluya accesorios. Como por ejemplo, cambio de espejos o cualquier aplicación en los asientos.

Como se puede ver, el Cafe Racer más que representar una moda o subcultura también se trata de un estilo de vida. El encanto de los años 50 y 60 está más vigente que nunca, especialmente a la hora de rememorar un pasado que refleja dos aspectos importantes, como son la rebeldía y el ansia de libertad. Sobre todo en este modelo de motos que parece haber llegado para quedarse. El mito británico en dos ruedas parece dar un mensaje claro y contundente a través de todos sus diseños: We are on the road again.