Madrid, 11 ago (EFE).- Un grupo de investigadores españoles ha hallado una nueva vía de prevención del ictus, en la que han combinado genética, epigenética y dieta mediterránea.
Los resultados de este trabajo se publican en la revista The American Journal of Clinical Nutrition y en él han participado científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), dependiente del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
En concreto, el equipo liderado por Dolores Corella ha descubierto el efecto protector de un polimorfismo -regulado por el microARN-410- en el riesgo a padecer un ictus cerebral, así como su modulación a través de la dieta, ha informado el Ciberobn en una nota de prensa.
Después de una media de 5 años de intervención con dieta mediterránea, bien suplementada con aceite de oliva o con frutos secos en los 7.187 participantes del estudio PREDIMED, se compararon los resultados en dos grupos (aquellas personas con genotipo TT frente a las portadoras del alelo favorable C).
Se comprobó que el polimorfismo analizado se asocia con un menor riesgo de ictus cerebral en las personas portadoras del alelo C (un alelo es una forma alternativa de un gen).
Paralelamente, se constató que la dieta mediterránea influía de manera «muy significativa» en los efectos del polimorfismo tanto sobre el ictus como sobre los triglicéridos.
Solamente cuando los portadores del alelo favorable C seguían una dieta mediterránea se observó que el efecto de protección frente a ictus era estadísticamente significativo: en ellos la reducción del riesgo alcanzó un 42 % de protección.
Sin embargo, en los portadores del alelo C que no seguían una dieta mediterránea el efecto protector genético sólo fue del 6 %.
Según el Ciberobn, «de esto se puede concluir que el factor protector inherente a la variante C se pierde con una dieta inadecuada».
Para la doctora Corella, «estos resultados tienen una gran relevancia porque por primera vez hemos demostrado la implicación de los microARNs, a través de sus lugares de unión al ADN, en los mecanismos protectores de la dieta mediterránea y hemos puesto de manifiesto la compleja regulación geno-epigenómica de estos efectos».
Los microARN son trozos muy pequeños de ARN que no codifican proteínas y que se unen al ARN mensajero de otros genes e impiden que se exprese la proteína correspondiente.
Su descubrimiento es reciente y están siendo considerados los factores epigenéticos más importantes en la regulación de la expresión de los genes (la epigenética son las marcas químicas que controlan nuestra genética).
