Burgos, 5 sep (EFE).- La profesora Evelyne Heyer, experta en Antropología y Genética del Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia), ha asegurado hoy que sus estudios, realizados en los últimos diez años, confirman que la cultura influye en la carga genética que posteriormente se transmite entre generaciones.
En una rueda de prensa, antes de intervenir esta tarde en la última jornada del XVII Congreso Mundial de Prehistoria y Protohistoria, donde pronunciará una conferencia sobre las posibilidades de la genética aplicada al estudio de la evolución, Heyer ha explicado que ha realizado un trabajo de campo en el que ha analizado el ADN de poblaciones actuales para determinar su pasado.
Ha precisado que se ha centrado en dos trabajos de campo realizados en los diez últimos años en una zona de África central donde coexisten agricultores y los últimos cazadores recolectores y en otra de Asia central, donde hay pastores y agricultores.
En su opinión, los resultados demuestran que la cultura, tanto material como inmaterial -como las costumbres y normas sociales- influyen de manera determinante en la genética.
Cada sociedad, según Heyer, transmite a la generación siguiente su carga genética, pero también su cultura material e inmaterial, y los tres factores evolucionan de forma paralela.
Sostiene que ha comprobado que cuando la carga genética de una población se mantiene estable durante mucho tiempo se debe a razones culturales que hacen que rechace la dispersión o la relación con otros grupos.
Esto es lo que explica, en su opinión, que haya poblaciones que coexisten durante varios milenios y no se intercambian genes entre ellos y cuando se produce este intercambio siempre lo hacen en un mismo sentido.
La doctora Heyer ha explicado que ha asistido al congreso celebrado estos días en Burgos para «tomar nota» de cara a uno de los apartados del Museo del Hombre de París, dado que ella es la encargada de diseñar la parte museográfica.
Ha adelantado que el centro tendrá dos apartados dedicados a analizar «¿Qué somos los humanos? y ¿Qué vamos a ser en nuestro planeta en el futuro?», pero también un apartado dedicado específicamente a la evolución humana, para lo que tiene un «interés especial» el congreso que se clausura hoy en Burgos, con la participación de más de 1.500 científicos de los cinco continentes.
Aunque el balance del congreso se ofrecerá mañana en una comparecencia de sus organizadores en la sede de la Fundación Atapuerca, el vicesecretario científico, Robert Sala, ha considerado un «éxito» el alto nivel de las sesiones y la elevada asistencia que han registrado muchas de ellas.
Ha destacado la existencia de salas «abarrotadas» en algunas de ellas, como las dedicadas a los primeros europeos, el Neolítico en el próximo oriente, o las épocas de tránsito en la evolución.
Sala ha asegurado que este será el congreso mundial de prehistoria y protohistoria con más publicaciones porque el 10% de las sesiones se publicarán en revistas científicas especializadas como novedades de primer nivel y el resto será también publicado por editoriales internacionales en muy pocos meses.
