Madrid, 10 dic (EFE).- Con el «casting» de la tercera temporada de «MasterChef» abierto, Samantha Vallejo-Nágera confirma que seguirá compatibilizando focos y fogones y opina que «la cocina en televisión está de moda, y así debería seguir», para además de entretener «enseñar a comer bien, sano y con placer».
«Puedes hacer un programa de tenis o de decoración, y la gente que lo vea no juegue al tenis ni decore, pero todos tenemos que comer día a día», sentencia una de las juezas culinarias más temidas de la pequeña pantalla.
La cocinera y empresaria no limita su fidelidad al público a su labor frente a los focos; también conecta con la gente a través de las redes sociales.
«Me gusta currármelo con las fotos, que la gente vea mis recetas, también a mis hijos», defiende Vallejo-Nágera. «No entiendo a los personajes públicos que están todo el día evadiéndose», sentencia. «O te metes al cien por cien en este mundo o no te metes».
El año próximo, cumple 25 años entre cacerolas, y en un cuarto de siglo da tiempo a cocinar para mucha gente, «cada uno de ellos especial».
Entre fogones le gustaría colaborar con Jamie Oliver, porque a los españoles los tiene «bastante vistos, a causa del programa», bromea. Del chef británico destaca su estética, su manera de trabajar y su cocina tradicional, sencilla y campestre.
Formada inicialmente en la disciplina del paisajismo, una apuesta con un amigo cocinero unió de joven a Vallejo-Nágera con los fogones. Sin embargo, los orígenes no se olvidan, y el sentido de la estética sigue siendo una parte de sus creaciones.
«Con una madre decoradora y francesa, la parte estética siempre ha sido muy importante en mi carrera de chef», declara a Efe Estilo la cocinera.
Aunque no sólo de imagen vive un cocinero. La chef no puntuaría con más de un seis a un plato sabroso pero sin un atractivo visual, pues para alcanzar la matrícula «debe entrar también por los ojos».
Crear emociones a través de las texturas, las temperaturas y la mezcla de sabores es todo un proyecto de imaginación y artesanía. Casar los sabores es un don que «no todo el mundo posee».
En el gusto a la hora de mezclar sabores es «donde se distingue si un chef es bueno o malo», defiende la cocinera. Frente a la tendencia de mezclar sabores que choquen o no encajen bien, Vallejo-Nágera es partidaria de la armonización de los sabores, porque, al final, es el gusto popular quien manda.
Mientras el «casting» de «MasterChef» sigue abierto, Vallejo-Nágera ha participado hoy en un taller de arquitectura del sabor, celebrado en el Colegio de Arquitectos de Madrid, donde también se ha presentado una tarta diseñada para estas fechas y el nuevo sabor Vanilla&Forentine, de una conocida marca de helados.
Una decena de participantes tuvieron la oportunidad de combinar sabores en un plato con helado, en una prueba al más puro estilo «MasterChef». «Voy a meter presión», fue la declaración de intenciones de la implacable chef.
Lara Barreiro.
