Shanghái (China), 10 jun (EFE).- El grupo español de música indie, folk y pop Russian Red, liderado por la cantautora madrileña Lourdes Hernández, el nombre que se esconde tras el seudónimo que tomó del color de su pintalabios, regresó hoy a Shanghái (donde dio en 2011 su primer concierto en Asia) con una nueva gira asiática.
Dentro de la presentación, en salas de distintas ciudades del continente oriental, de su nuevo disco, «Agent Cooper», el conjunto español, que canta en inglés, está a la mitad de su sexto viaje por Asia, donde en esta ocasión actuó en Kaoshiung y Taipei (Taiwán), en Shenzhen (Cantón, sureste de China) y hoy en Shanghái (este).
Tras su paso por el gigante asiático, pasado mañana actuará en Hong Kong, el viernes en Singapur, y el martes 17 cerrará en Tokio (Japón) una intensa gira de 11 días que le permitió tocar, así, por sexta vez en China (cuatro de ellas dentro de una gira), y por segunda vez en Shanghái, donde dio sus primeros pasos en Asia.
En esta ocasión Russian Red casi consiguió llenar las 1.953 plazas del aforo de la sala de conciertos del futurista Centro Oriental de las Artes de Shanghái, ante un público mayoritariamente chino, que aunque permaneció sentado todo el tiempo, aplaudió calurosamente hasta el final del espectáculo.
«La gente en Asia es como muy respetuosa y también miran mucho a occidente, todo lo que viene de occidente lo viven de una forma especial, como si al venir desde lejos tuvieran que aprovechar que vienes para ir a verte», explicó a Efe hoy Hernández, horas antes del concierto.
Por eso, dijo, hay «como una intensidad añadida» respecto de lo que supone para ella tocar en Europa, gracias a «ese factor de la distancia».
«También me parece que aquí la gente está más conectada con su espiritualidad… o a lo mejor es que estoy yo también más receptiva», por la frescura que supone tocar lejos de casa, dijo, «pero noto en sus miradas como un brillo y una sed distinta, como que tienen más ganas de las cosas».
«Es verdad que mi público no es Asia, en general, pero sí que siento eso (al actuar allí) y me encanta», y además, destacó, «a lo mejor hoy en día se pueden medir un poco las cosas por Facebook y por Instagram, y la verdad es que muchos de los seguidores que tengo ahí son de esta parte del mundo».
En oriente hay tanta gente, comentó, que siempre se consigue conectar con «una escena determinada» en cada país, aunque «luego el público es variadísimo», como comprobó este viernes en Kaoshiung.
«En el concierto había un montón de chicas de mi edad, que sí parece como más inmediato que puedan conectar con mis canciones, por una cuestión tangible, de cosas que se parecen, pero sin embargo había un público muy variado, y en especial recuerdo a un chico en primera fila, vestido de negro, con una camiseta de ‘heavy metal'».
A pesar de que no se habría esperado a alguien con esa apariencia en su concierto, «realmente sentí una conexión con esa persona en concreto, que estaba ahí en primera fila, cantando las canciones, siguiendo el concierto de manera muy genuina, y pensé, aquí es donde todo toma sentido: yo soy ese chico, y ese chico soy yo».
José Álvarez Díaz
