Madrid, 2 abr (EFE).- A Lucy Mulloy no le enorgullece contarlo, pero la realidad es que los tres actores no profesionales que eligió para su película de debut «Una noche», desaparecieron nada más llegar a Miami donde iban a presentar la cinta, que narra la historia de tres chavales que huyen de Cuba en una precaria balsa.
En su caso, no recorrieron las famosas 90 millas que separan la isla de EEUU por mar, sino en avión; el hecho es que dos de los actores se esfumaron nada más tocar suelo americano, y el tercero tomó el mismo camino después de presentar la cinta en Manhattan, en el Festival de Tribeca, donde Mulloy fue aclamada como Mejor Directora Novel.
Estos hechos, que ocurrieron hace poco más de un año, han cambiado los planes de la británica, que se ha visto obligada a olvidar su idea de rodar una trilogía con los jóvenes como protagonistas.
«Ya estoy en otra cosa», explica la joven realizadora en una entrevista con Efe, realizada en Madrid a donde Mulloy se ha desplazado con su bebé para promocionar su producción.
«He visto crecer a estos jóvenes y sé que son muy talentosos; me encantaría que sus vidas siguieran el camino del cine, aunque, por el momento, sólo Dariel Arrechaga ha firmado un cortometraje», concluye y aclara: «A ellos les encantaría poder volver a Cuba».
Ese drama del abandono de las raíces y la pelea, aún a costa de la propia vida, por encontrar un futuro mejor, está contado en «Una noche» de una manera muy realista, pero dulce; quizá porque la británica ha preferido el punto de vista de tres adolescentes.
«Viajé hace tiempo a La Habana, y me impresionó mucho: la luz, los colores tan hermosos, la gente, sus historias, me impactaron tanto -afirma Mulloy- que cada año volvía a Cuba. Quería contar todo aquello, necesitaba contar ese ‘día a día'».
Raúl (Arrechaga) y los mellizos Lila (Anailín de la Rúa) y Elio (Javier Nuñez) llevan una vida miserable y sin espectativas en La Habana; los chicos planean la huida sin Lila, pero los planes se precipitan después de que a Raúl le acusen de un importante delito.
Contada casi como un documental, con innumerables planos reales grabados de la vida misma, «Una noche» es algo distinto a un drama social, y desde luego, no es una película de denuncia, señala.
«Yo vi, viví y absorbí aquella vida, y necesitaba contarlo de un modo realista, que los chicos vieran reflejada su propia vida, de ahí ese toque documental», explica en castellano la británica.
«Todo el mundo tiene una historia, pero en Cuba se muestra, la vida es abierta, menos personal, menos privada; la vida está en la calle. Y como no hay tantas distracciones, uno acaba enseguida muy metido en sus vidas; creo que su cultura -reflexiona- es hacia fuera, es fácil conocerlos. Son abiertos, cariñosos. Ellos me llenaron de emociones y yo he llenado la película con eso».
En La Habana, dice, «siempre está pasando algo; yo simplemente, quería captarlo, y contarlo».
La película, que creó una gran espectación durante su proyección en el Festival de Cine de La Habana, con más del doble del aforo de público intentando entrar a la sala -«fue una locura, pero yo estaba superemocionada, aquello demostraba que habíamos conectado», apunta Mulloy-, se estrena el próximo viernes en las salas españolas.
También llega el viernes «Jackie», una comedia dirigida por la holandesa Antoniette Beumer, que protagonizan las hermanas Carice y Jelka Van Houten, en los papeles de Sofie y Dann, unas gemelas que han sido criadas por sus dos padres y viajan a EEUU para conocer a su madre biológica, Jackie, papel que interpreta Holly Hunter.
Por Alicia G.Arribas.
