Madrid, 12 sep (EFE).- El presidente de la Academia española del Cine, Enrique González Macho, opina que las ayudas a la amortización de largometrajes correspondientes a 2012 aprobadas hoy por el Gobierno demuestran que «es indudable de que no hay un auténtico deseo de que las cosas se solucionen, ni aunque sea maquillándolas».
«Es muy lamentable, pero es lo que es. Y es todo así; las ayudas fiscales se quedaron en nada después de tres años y ahora… Es evidente que están destruyendo el cine a marchas forzadas», ha dicho González Macho hoy en declaraciones a EFE.
«Es un palo, y lo siguiente es otro palo, y lo siguiente, otro. Dentro del mundo del cine, ya no tenemos más cosas que decir. No podemos decir nada más; ya no valen verdades absolutas ni nada de nada, ya está dicho todo lo que teníamos que decir», ha manifestado el presidente de la Academia del Cine y empresario, reconociendo su total desolación.
Para González Macho, «no debería ser una noticia» que «se pague lo que se debe».
Pero, con todo, considera que lo peor es el hecho de que el Gobierno haya aprobado un suplemento de crédito de 30 millones de euros, mientras reconoce que falta dinero para saldar la deuda.
Una cantidad que, según ha anunciado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se intentará que, más adelante, aunque no ha especificado cuándo, se pudiera incrementar mediante la aprobación de una dotación de crédito adicional que supusiera alcanzar los 39 millones, a pesar de que los productores estiman su deuda algo por encima de los 40 millones.
«Lo que significa esto es que tendrá que haber un prorrateo», explica González Macho, una «muy mala noticia para el cine, porque crea desconfianza de los bancos hacia el sector, crea un problema muy grave a la SGR (Sociedad de Garantía Recíproca) y además incumple con la palabra que han dado de que nunca habría flecos».
«Desde que este gobierno es gobierno, se prometió que eso no ocurriría nunca», ha señalado el presidente de la Academia, quien, no obstante, aún confía en que «a lo mejor, no ocurra», si es que se consigue antes el dinero.
El dinero aprobado hoy paga una deuda contraída con los productores de cine, a los que no se pagaron las ayudas concedidas por ley dos años después de un estreno, en función de una serie de criterios, como los resultados de taquilla y la recepción por los espectadores a través de otros medios de difusión.
