Madrid, 17 jun (EFE).- El Gregorio Marañón es el primer hospital público de España en incorporar un acelerador lineal miniaturizado que concentra en una dosis lo equivalente a seis sesiones de radioterapia, lo que permite tratar un cáncer de mama en una única sesión y evitar las amputaciones en los casos de sarcomas.
El nuevo acelerador de electrones LIAC, que administra radioterapia intraoperatoria durante la cirugía de cáncer, permite «tratar a más pacientes, más complejos, en menos sesiones y con menos secuelas», ha dicho hoy el consejero de Sanidad Javier Rodríguez en su visita al hospital para conocer su funcionamiento.
Esta técnica, además de mejorar la precisión y la intensidad radioterápica, con «una altísima disminución de la toxicidad en los tejidos sanos», permitirá un ahorro de más de 2.000 sesiones anuales de radioterapia externa convencional, ha añadido el consejero.
El tiempo de exposición del paciente a la radiación va desde «un minuto a minuto y medio», y el diseño del aparato reduce drásticamente la radiación dispersa mediante una dosis muy fuerte y homogénea, en una zona muy concreta y en una única sesión, ha explicado el Felipe Calvo, jefe de Oncología del hospital.
El 70% de los pacientes con cáncer recibe radioterapia en algún momento de la enfermedad, y la forma más eficaz es durante la cirugía para extirpar el tumor, cuando los médicos pueden «apartar» los órganos sanos y ganglios adyacentes para evitar que sean radiados, según el doctor Calvo.
El nuevo aparato, que es portátil y solo mide 1,80 de altura, se traslada al quirófano evitando así el desplazamiento del paciente anestesiado, que recibe la radiación ‘in situ’ prolongándose sólo en 20 minutos la duración de la cirugía.
Desde su puesta en marcha en enero, ya se han tratado a 35 pacientes con muy buenos resultados y se espera llegar a 150 hasta fin de año, ha añadido.
Son candidatos al tratamiento con el LIAC un 40% de los cánceres de mama, evitando a los pacientes una media de 15 sesiones de radioterapia.
También permite tratar el 30% de los tumores de recto y el 70% de los sarcomas, ahorrando a estos pacientes un promedio de siete sesiones de radioterapia además de evitar la amputación de los miembros afectados.
Asimismo, el LIAC es útil en más de la mitad de los cánceres de páncreas y en el 40% de los tumores esófago-gástricos.
Aunque el aparato es de fabricación extranjera, su utilización se hace desde un quirófano oncológico con navegador 3D en tiempo real, desarrollado por el propio hospital en colaboración con ingenieros biomédicos de la Universidad Carlos III y la empresa madrileña GMV, creada como una «spin-off» de la Universidad Politécnica de Madrid.
«Se trata de una tecnología única que sitúa al Gregorio Marañón como un referente en el campo de la radioterapia intraoperatoria a nivel mundial», según el profesor Javier Pascau, de la Carlos III.
Este quirófano es «un búnker» situado en el sótano del hospital, que está rodeado de la máxima protección frente a radiaciones nucleares y cuenta con un sistema de representación en 3D del enfermo y del aplicador que conduce la radiación.
El equipo médico puede, a distancia, guiar el funcionamiento del aplicador dentro del paciente para radiar con electrones acelerados la zona del tumor, pudiendo tratar a dos o tres pacientes al día.
«Tenemos varios récords del mundo», ha dicho Calvo, por radiaciones en cirugías laparoscópicas -con una mínima incisión-, incluida una «toratoscopia con laparoscopia, un cáncer de esófago radiando por el sitio de salida, en colaboración con un experto holandés que estuvo en este hospital», además de tratar «dos sarcomas en un día».
Para el consejero Javier Rodríguez, que ha trabajado durante años como médico del Gregorio Marañón, queda «demostrado que estamos por la innovación y aspiramos a la excelencia en la atención sanitaria», ha dicho antes de recordar que la Comunidad de Madrid ha adquirido cinco aceleradores lineales en los últimos años.
