La primavera está llegando y el motoclub Asturguardianes sale a celebrarlo por anticipado como mejor sabemos , haciendo una ruta de dos días por Asturias.
Aunque somos Asturianos, la zona del occidente astur es una de las más bonitas y desconocidas de nuestra verde región. La mayoría de turistas que se acercan por este paraíso natural se dirigen a la zona oriental, los Lagos de Covadonga, Onís y Llanes….todo precioso pero Asturias tiene mucho más que ofrecer. La zona costera del Oeste, las sierras interiores, los maravillosos valles de los Oscos y las cuencas de los ríos Eo y Narcea son dignas de visitar.
El sábado día 12 amaneció nublado pero sin agua. Una temperatura agradable marcó nuestra salida matinal desde Oviedo. Unos 70 moteros encaramos los 190 kilómetros del primer día con una sonrisa en la cara después de un invierno inclemente. Evitando las autopistas nos dirigimos, por la antigua y hoy solitaria carretera nacional 634, hacia Grado, bordeando el río Nalón y sus meandros.
Curvas, buen asfalto y escaso tráfico convierten esta carretera del centro de Asturias en un paraíso para los moteros. El alto de la Cabruñana nos lleva hasta el famoso coto salmonero de Cornellana, donde su monasterio del siglo XI nos flanquea.
Atravesando pequeños valles y aldeas encaramos el Puerto de la Espina, 40 kilómetros de buen asfalto, buenas curvas y ningún vehículo que nos interfiera. Un puerto que avanza entre bosques autóctonos y vegetación cuaternaria, sin pueblos en 20 kilómetros, que nos evoca las antiguas rutas del siglo pasado.
Encaramos la costa por Soto de Luiña. Desde aquí el Mar Cantábrico nos azotara con sus vientos laterales y sus espectaculares vistas. Cudillero, Luarca, Navia y algunas pequeñas aldeas nos envuelven. En Navia descansamos unos minutos y aprovechamos para empaparnos con el buen ambiente de la concentración motera “Apretaye el Corno”. 
A media mañana reemprendemos ruta hacia Taramundi. En Vegadeo dejamos a un lado el mar y nos adentramos en la N-640 hacia la pequeña villa de Vegadeo, el antiguo paso y límite con Galicia. Allí enfocamos la AS 21 hacia Taramundi. Una carretera que atraviesa verdes pastos y donde las construcciones de pizarra negra típicas del occidente asturiano comienzan a hacerse visibles.
Nos sorprende el pequeño pueblo de Taramundi, con sus limpias y empinadas calles y su cuidada arquitectura. Fue el primer núcleo integral de turismo rural de España allá por los lejanos años de Naranjito.
Todo el pueblo nos transporta al siglo XIX. Un lugar muy recomendable para tomarlo como base para realizar excursiones y rutas por toda esta zona fronteriza con Galicia.
Nosotros comimos el Hotel La Rectoral, un hotel rural de lujo para unos moteros cansados que no nos decepcionó. Recomendamos la visita al museo de la navaja de Taramundi, donde se encuentra la navaja más grande del mundo y al museo etnográfico de Teixois donde nos enseñan la forma de vida tradicional de esta zona aislada durante siglos del resto de Asturias.
Ya entrada la tarde aparcamos nuestras monturas y nos sentamos tranquilamente a degustar unas ricas empanadas de la zona, tomarnos algún refrigerio y los aficionados al balompié, ver el partido del Barsa. Cenamos y nos alojamos en otro hotel rural del pueblo, Casa Paulino, un lugar agradable y tranquilo.
El domingo amaneció nublado pero el agua no apareció.
Madrugamos ya que nos quedaban otros 190 kilómetros de vuelta a nuestras casas.
Desandamos el camino tomando algunas carreteras de montaña alternativas hacia Navia.
Visitamos su bonita playa, aunque ninguno tuvimos la presencia de ánimo para darnos un baño, somos del Norte pero no tanto…..
Nos dimos una vuelta por la concentración motera y comimos con los demás motoristas en el Hotel-spa Blanco. Por la tarde reemprendimos camino de vuelta, esta vez marchando a lo largo de toda la costa hasta Avilés. Playas, faros, pequeños pueblos de pescadores y finalmente nos separamos rumbo a nuestros hogares con la sensación de haber vivido un gran fin de semana de convivencia, con motos y moto-turismo por una zona cercana pero a la vez desconocida.
Si Asturias os gusta, no os perdáis Taramundi y los Oscos…os encantarán.
Crónica de David Diaz
Imagenes cedidas por Natalia Fernandez
