Málaga, 3 dic (EFE).- El duende del flamenco a veces llega y otras no, pero cuando llega entiende más de emoción que de razón, como han demostrado hoy Reyes Vergara y Helliot Baeza, dos bailaores con síndrome de Down de la Compañía de Flamenco Integrado de José Galán que han destilado todo su arte en el Museo Picasso de Málaga.
«Ellos asimilan el flamenco de una manera más divertida, menos adulta pero más natural, y no tienen ningún tipo de prejuicios como nosotros o los que se sientan en la butaca, porque ellos son más transparentes», ha afirmado a Efe José Galán.
Mientras se prepara en el camerino para presentar el espectáculo «En mis cabales», con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el director de la compañía resalta que «el flamenco tiene que transmitir, porque es más de emoción que de razón, y ellos son expertos en eso».
«A veces lo hacen mal, como cualquier persona, y hay que trabajar con ellos una disciplina y un esfuerzo porque si no, no se lo toman en serio, como cualquier otra persona, pero cuando lo hacen conscientemente y lo sienten de verdad, se les nota mucho más que a nosotros».
Cuando se produce esa magia, los observa en el escenario entre cajas y se emociona «porque les cambia la cara, se dejan llevar, pierden el sentido de todo y ese es el duende no del flamenco, si no del arte en general, esa sublimación y ese llegar al éxtasis».
José Galán conoció en el 2004 el mundo de la discapacidad en las artes escénicas de la mano de Esmeralda Valderrama, fundadora de la compañía Danza Mobile.
Después se marchó durante cinco años a Madrid junto a Sara Baras, pero sin dejar nunca de lado la danza integrada, ya que no dejaba de rondarle la cabeza la idea de que nadie lo había hecho en el flamenco, por lo que creó su compañía en el 2010.
«El reto conseguido ha sido entrar en festivales normalizados, aunque mi primera ilusión era simplemente que se hiciera visible. Conseguimos estar en el Festival de Jerez, con lo cerrado que es Jerez y lo cerrado que es el flamenco».
Y es que cree que «si no se es gitano y completamente puro, o nada académico, a lo mejor no se entra en ese gueto», y ellos, «siendo payos y con discapacidad», han conseguido «muchas cosas».
Su trabajo no se limita a la escena, puesto que José Galán estudió Pedagogía y está escribiendo su tesis sobre la integración de la discapacidad en el flamenco y «sobre los logros que se pueden conseguir a través de la danza, a nivel terapéutico y otros muchos».
En su compañía empezó a trabajar con jóvenes con síndrome de Down, pero ya en su primer espectáculo quería contar además con discapacitados sensoriales y tuvo un percusionista y un cantaor invidentes, y también ha trabajado en otros montajes con discapacitados físicos.
«En este espectáculo somos cuatro, dos chicos y dos chicas, la mitad con discapacidad y la mitad sin discapacidad, pero eso es algo anecdótico. Hoy hay que decirlo porque es el Día de la Discapacidad, pero cuanto menos se tenga que decir, mejor. Como el Día de la Mujer o el Día contra la Violencia de Género, cuando no existan será cuando no haga falta reivindicar nada», ha resaltado José Galán.
José Luis Picón.
