Ceuta, 24 jul (EFE).- Con los primeros síntomas de cansancio en sus rostros después de una jornada de contacto con el Ejército de Tierra en Ceuta, los jóvenes expedicionarios de España Rumbo al Sur han cruzado esta tarde la línea que separa España con Marruecos para comenzar el viaje de aventura y acercamiento a la cooperación.
Capitaneados por el explorador Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo y acompañados por un equipo de adultos, 110 chavales de entre 16 y 17 años participan en un viaje por el Reino de Marruecos que tiene como objetivo fomentar el espíritu de solidaridad y de emprendimiento a través de la formación integral de los jóvenes.
Los expedicionarios llegaron ayer de madrugada a Ceuta, y, tras descansar unas horas en el acuartelamiento militar de la Legión, han asistido ya por la mañana a una demostración de ejercicios de adiestramiento del Ejército de Tierra y han conocido de primera mano cómo es el equipamiento de las distintas unidades militares.
Una vez divisado el centro de la ciudad autónoma desde lo alto de la Fortaleza del Hacho, los jóvenes han asistido al disparo del ‘cañonazo’ con el que, según cuenta la tradición, se recuerda cada mediodía el estruendo con el que los presos de la ciudad autónoma eran avisados para ir a comer.
Precisamente en el cuartel de El Serrallo han almorzado hoy los chavales, recibidos por el comandante general de Ceuta, José Manuel Sanz Román, quien ha considerado gratificante abrir las puertas del Ejército de Tierra a los jóvenes y les ha animado a emprender su viaje con disciplina, solidaridad y compañerismo.
«Los valores del Ejército son plenamente compatibles con esa vida de compartir desde la comida al alojamiento, con el afán de aventura y contacto con el aire libre que es inherente a la juventud», ha afirmado el comandante general.
Con ese espíritu de aventura pero también con nervios se enfrentan al viaje los jóvenes, quienes todo lo que saben sobre el recorrido del viaje que les mantendrá ocupados hasta el próximo 8 de agosto es que esta noche dormirán en Tetuán.
«No sabemos dónde vamos a estar pero nos da igual: sabemos que vamos a pisar desierto, rocas y playa y que vamos a aprender mucho», explica a Efe una joven llamada Inés, que, al igual que su amiga Lucía, tiene «grandes expectativas» sobre el viaje.
A los jóvenes les acompañan bomberos, cocineros, profesores y 12 monitores, algunos de los cuales fueron expedicionarios de una edición anterior y comulgaron hasta tal punto con el proyecto que decidieron seguir ligados a su organización.
Es el caso de María, una estudiante de Medicina que ya ha viajado a Marruecos con España Rumbo al Sur en otras dos ocasiones y que ahora asiste como responsable de diez chicas de 16 y 17 años. «Hacer este viaje me cambió la vida, crecí interiormente, me situé ante el mundo, y volver como monitora es una manera de apoyar un proyecto que veo necesario», cuenta a Efe.
Se trata de la novena edición de un proyecto que ha permitido a casi un millar de jóvenes españoles asomarse al continente vecino y conocer algunos de los proyectos de cooperación que desarrollan en él entidades españolas.
