San Sebastián, 24 sep (EFE).- El realizador chino Diao Yinan, ganador del Oso de Oro de Berlín de este año, afirma, en entrevista con Efe realizada durante el Festival de Cine de San Sebastián, que «hay momentos determinados en los que la sociedad genera una atmósfera que se expresa muy bien a través del cine negro».
«Ahora mismo, en China, hay una situación de crisis social muy similar a la que hubo en la Europa de los años 40 o 50, que favorece ese tipo de cine policiaco. Cuando hay crisis, hay cine negro», ha considerado.
El chino ha presentado en el Zinemaldia este «thriller» tan negro como su título «Black Coal» (Carbón negro), que cuenta la obsesión de un policía por un asesinato que nunca llegó a resolver, una película de intriga y matones que discurre entre brutales asesinatos en serie y personajes aparentemente normales, no exenta de sentido del humor.
Con muchas zonas de la película rozando el surrealismo, Yinan consigue transmitir el frío que sienten sus personajes al contar la historia de una investigación que acaba antes de empezar por causa de un tiroteo en una peluquería -que podría ser un escenario de Pedro Almodóvar-, donde el protagonista principal queda malherido.
Años después se repite una serie de nuevos asesinatos similares a aquel y relacionados todos con la viuda del primer cadáver hallado a trozos.
La vida ha llevado lejos del cuerpo de policía a aquel hombre que investigaba los crímenes y ahora es un guarda de seguridad, borracho y entumecido, que frecuenta los bajos fondos.
«La sociedad normalmente se desarrolla de una manera injusta, pero en las clases desfavorecidas se suele dar un tipo de violencia específica, de gente que tiene que enfrentarse a una vida absolutamente dura, y a veces es una violencia de hombres contra mujeres, o de los más miserables que se enfrentan entre sí, porque no saben ir en otra dirección», explica.
Diao Yinan, que ya conoce el festival porque vino en 1999 con el equipo de la estupenda «La ducha», de Yang Zhang, de la que era guionista, se ha servido de la estructura del «thriller», pero añadiéndole giros que recuerdan a la comedia negra.
Un sentido del humor un poco sangriento, pero que se acepta con naturalidad en el universo creado por el director chino, quien reconoce influencias del cine occidental, más que del americano, puntualiza, tanto de cine inglés como «El tercer hombre», como de «películas alemanas y hasta francesas».
En cuanto a la protagonista femenina, que interpreta Lun Mei Gwei, explica que es «muy diferente a lo que son tradicionalmente los personajes del cine negro, porque suelen ser mujeres muy frías, distantes».
«Esta puede parecerlo -dice-, pero es sólo porque ha sufrido, ha sentido el dolor y se ha protegido; por eso ha matado, pero demuestra una cierta fuerza, porque acaba tomando las riendas de su destino».
«Ella es la que acaba demostrando más control sobre las cosas, la única que sabía lo que había que hacer, lo que se debía hacer».
En ese sentido, Yinan reflexiona sobre la confusión que a veces generan conceptos como moral y justicia, «que a veces se confunden, como si fueran cosas que deberían ir unidas».
Y de ahí, explica Yinan, la última escena de la película, cuando saltan los fuegos artificiales: «Son la frustración del policía, que realmente ha hecho lo que era justo, pero eso no era todo lo importante. Es esa confusión».
Por Alicia G.Arribas.
