El Gobierno de Cantabria podría proponer al Patronato de Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira, cuya próxima reunión aún no se ha fijado, sacar a subasta unas pocas entradas al año para contemplar la cueva original.
Así, se abre de nuevo el debate entorno a las visitas a la cueva de Altamira al plantear el consejero cántabro de Turismo, Francisco Martín, nombrado por el PRC de Miguel Ángel Revilla, la posibilidad subastar unas «pocas entradas» para atraer así traer a «personas que están dispuestas a pagar muchísimo dinero por entrar a la cueva original».
Martín se ha pronunciado así durante una entrevista en ‘El Diario Montañés’, en la que ha considerado que en el siglo XXI «hay mil soluciones técnicas para entrar a la cueva sin afectar al ambiente interior» de esta cavidad, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y que permaneció cerrada durante 12 años por recomendación de los científicos.
Según han precisado a Europa Press fuentes de la Consejería de Turismo de Cantabria, la propuesta del consejero es «una idea personal» que ahora deberá debatir el Gobierno de coalición PRC-PSOE para «ponerse de acuerdo» sobre la conveniencia de esta iniciativa.
De momento, ya se ha pronunciado en sentido contrario a esta propuesta el consejero cántabro de Cultura, el socialista Ramón Ruiz, que ha abogado porque las instalaciones de Altamira sea «lo más abiertas posibles a todo el mundo» y ha apostado por «democratizar el museo».
En esta misma línea, se ha manifestado Podemos, que ha calificado la propuesta de Martín de «gran retroceso» porque, a su juicio, supondría «instaurar una categoría de desigualdad diametralmente opuesta» a los valores que implica el título de Patrimonio de la Humanidad.
Tras estar 12 años cerrada al público, la conocida como la ‘capilla sixtina’ del arte rupestre se abrió a visitas experimentales en febrero de 2014, unas visitas enmarcadas en el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso, financiado por la Secretaría de Estado de Cultura.
Desde entonces, cinco personas, elegidas por sorteo entre los visitantes del museo, y una guía acceden a su interior una vez por semana durante 37 minutos.
