Madrid, 31 mar (EFE).- El uso precoz de un fármaco que cuesta 2 euros mejora de forma «muy significativa» la función cardíaca tras un infarto, y permitiría ahorrar 10.000 millones anuales si la mitad de los pacientes europeos se tratasen con él, según un estudio en el que participan cinco hospitales de Madrid, el Summa 112 y el Samur.
El trabajo se publica en ‘Journal of the American College of Cardiology’, la revista del Colegio Americano de Cardiología, y en él han participado, entre otros, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) liderados por Borja Ibáñez y Valentín Fuster.
El fármaco estudiado se llama metoprolol y hasta ahora se había usado sobretodo para hipertensión arterial, señala el CNIC en un comunicado.
Los resultados se han obtenido en un ensayo clínico (Metocard-CNIC) con un total de 202 pacientes de Madrid, Galicia, León y Cantabria, en el que han participado los hospitales Clínico San Carlos, La Princesa, 12 de Octubre, Puerta de Hierro y Quirón, entre otros, además de los servicios de emergencia Summa 112, 061 Galicia y Samur.
Según los investigadores, una única administración precoz del fármaco a pacientes con infarto de miocardio durante el traslado al hospital en ambulancia es capaz de mejorar de manera «muy significativa» la fuerza contráctil del corazón, «mejora que se mantiene al menos seis meses después de la intervención».
El CNIC explica que los primeros resultados del ensayo se publicaron hace unos meses y apuntaban que los pacientes infartados que habían recibido este tratamiento por parte de los servicios de emergencias tenían una cantidad de músculo cardiaco necrosado mucho menor que los pacientes que fueron aleatoriamente elegidos para el control (no recibieron el fármaco).
Ahora, se demuestra que la proporción de pacientes con una función contráctil del corazón severamente deteriorada es «mucho menor en el grupo que recibió el metoprolol (un 60 % menos)».
Según el CNIC, se ha observado, además, que la tasa de re-ingresos por insuficiencia cardiaca crónica se reduce de manera muy importante.
«De forma llamativa, este tratamiento agudo inicial con metoprolol fue capaz de reducir de forma masiva la necesidad de implantar un desfibrilador automático implantable», añade.
Para Ibáñez, la posibilidad de reducir de forma tan importante los casos de insuficiencia cardiaca crónica -con todos los tratamientos y reingresos que conlleva- con una terapia muy barata puede derivar en «un ahorro tremendo para los sistemas sanitarios en toda Europa».
No obstante, según Fuster, «todavía ha de imperar la cautela, ya que la terapia debe testarse en una población mucho más numerosa en toda Europa para poder confirmar que las estimaciones son reales».
Gonzalo Pizarro, primer firmante del trabajo, ha indicado que se ha demostrado el efecto beneficioso de este tratamiento gracias a una resonancia magnética cardiaca avanzada.
Los resultados han sido presentados en el congreso de la Sociedad Americana de Cardiología en Washington.
Ya se está preparando un nuevo ensayo clínico -liderado por España- con más de 3.000 pacientes en toda Europa.
