Madrid, 26 mar (EFE).- Se la considera la musa de David Lynch pero ella, Chrysta Bell, piensa que este calificativo es «increíble» y prefiere considerarse como «colaboradora» de un hombre que, cuando trabajan codo con codo, «hay una chispa» que ha hecho posible «This Train», su último disco que esta semana presenta en España.
«Es increíble que la gente piense que soy su musa. Esa imagen es muy romántica y, para ser honesta, creo que somos colaboradores y cuando trabajamos juntos hay chispa. Decir que soy su musa es darme demasiada importancia, pero es gracioso», ha contado a Efe Bell en una entrevista telefónica que, dada la diferencia horaria con Los Ángeles (EE.UU.), hizo madrugar a la cantante.
«Me volveré a la cama a seguir soñando», confesó entre risas mientras sus palabras, siempre tranquilas, describían cómo «This Train» (2011, La Rose Noir), un álbum producido por el cineasta David Lynch, ha sido una «experiencia monumental» en su vida aunque «nunca» pensaron que podía ser escuchado «por todo el mundo».
Bell interpretará las canciones que nacieron de esta experiencia mañana en la sala Charada de Madrid, y el 28 de marzo lo hará en la sala Apolo de Barcelona.
«Ambos nos dábamos cuenta de que probablemente nunca llegase a ser una grabación completa, sino simplemente música que nos gustaba hacer, como dos amigos que se divierten. Pero creo que nunca tuvimos la sensación de que pudiese escuchado a todo el mundo. Por eso tienen la cualidad de que está hecho con libertad, porque simplemente estábamos viviendo el momento», ha dicho Bell.
Para la también actriz, (Texas, 1999), conocida por trabajos como «Bird of Flames» (2012) o «Dr. Wong en América» (1997), una vez que Lynch y ella compusieron «ocho o nueve canciones» fue cuando se dieron cuenta de que estaban cerca de «un destino final» que podían «compartir con todo el mundo».
En total, de las 13 canciones que componen «This train», la intérprete ha hecho de su puño y letra cuatro, otorgándole la autoría del resto a Lynch.
Así, y tras muchos años de carrera compartiendo escenario con artistas como Brian Setzer, Willie Nelson y Donavon, el debut en solitario de la artista fue grabado íntegramente en la casa de «las colinas de Hollywood de Lynch», donde Bell aprendió la forma de trabajar del cineasta, de su «colaborador».
«Él me enseñaba la música que había hecho, pero que todavía necesitaba otros toques para llegar a ser una canción completa. Me la ponía y veíamos cómo reaccionaba yo. Y funcionaba, porque las melodías comenzaban a aparecer. Cuando el motor estaba en marcha, él traía las letras de una pequeña caja negra que guarda en la parte de debajo de la casa, en un lugar misterioso, secreto», ha confesado.
Una vez que letra y música encajaban, ambos, como ha relatado Bell, se metían en el estudio de grabación y comenzaba un «proceso muy espiritual». «Algunas veces las canciones se acaban en una hora y media, y otras tardamos siete años. Cuando entras en la cabina de grabación, no tienes ni idea de cómo va a funcionar».
Pero los dos, aunque nunca controlaron el tiempo a la hora de grabar los temas, contaban con «una chispa» previa ya Bell había trabajado musicalmente con Lynch en el tema «Polish Poem», canción central de su película «Inland Empire» (2006).
En este sentido, y al hilo de esa conexión de la que presume, la estadounidense reconoce que la primera vez que hicieron música parecía que «estaba planificado».
Con motivo de sus conciertos en España, Bell reconoce también que aquí se siente «como en casa».
«No he estado mucho tiempo, pero me siento cómoda (…) Hay lugares que son muy bonitos, pero que no te acogen. Y España sí lo hace conmigo. Es como si nos conociésemos de antes, como cuando estás con un viejo amigo», concluye.
Pilar Martín.
