Salamanca, 22 ene (EFE).- La exposición «Salamanca, 1900», inaugurada hoy en la capital salmantina, es «una máquina del tiempo que permite viajar a la ciudad de hace más de un siglo», ha explicado el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, durante la apertura de esta muestra que permanecerá hasta el 29 de marzo.
La colección, con más de ochenta piezas, no es una exposición sino tres «que se complementan y enriquecen» en alusión a los espacios en ha sido instalada: la Casa Lis, donde figura el grueso, la Filmoteca de Castilla y León y el Museo de la Historia de la Automoción.
Ese «viaje en el tiempo» del que ha hablado el alcalde en su discurso de inauguración se puede realizar a través de fotografías de la ciudad a principios del siglo XX procedentes de la Filmoteca de Castilla y León y de los fondos aportados por la familia González de Huebra.
«Salamanca, 1900» permite al visitante admirar cinco reproducciones de autocromos coloreados de Venancio Gombau, «nunca antes expuestos», ha revelado el director del Museo de la Casa Lis, Pedro Pérez Castro.
Incluye un telégrafo de la familia González de Huebra, varios trajes de época -incluido uno de novia-, joyería de la colección del Museo Etnográfico de Castilla y León, juguetes, lámparas, audiovisuales y una escultura que la familia Lis tenía en su casa a comienzos del siglo XX y que actualmente se encuentra en un instituto de la ciudad.
Pérez Castro ha recordado que ésta es la primera exposición dedicada monográficamente a Salamanca en el Museo Art Nouveau y Art Déco y que se complementa, como ya había explicado Fernández Mañueco, con la exhibición de una veintena de fotografías en la Filmoteca sobre la vida cotidiana en torno a las plazas de las Verduras y del Mercado.
A todo ello se unen, en el Museo de la Historia de la Automoción, varios automóviles de época, ocho en total, pertenecientes a las dos primeras décadas del siglo XX y entre los que destaca un Amilcar de 1927 y un Hispano Suiza de 1925.
Asimismo, ha hecho hincapié en que la capital salmantina de 1900 era «una ciudad de claroscuros y de grandes contrastes» como lo prueba que «las casas-palacio de la nobleza convivían con casas compartidas por varias familias en condiciones antihigiénicas».
