León, 2 ene (EFE).- El Centro de Supercomputación Caléndula, ubicado en León, se ha integrado el Consorcio SDP (Science Data processor) para el desarrollo de un proyecto que supone la construcción del mayor radiotelescopio del mundo, con un kilómetro cuadrado de área de recolección de datos.
En el proyecto SKA (Square Kilometer Array) colaboran países como España, Australia, Canadá, China, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suecia, Países Bajos, Reino Unido e India, ha informado hoy el Gobierno autonómico en un comunicado.
Caléndula participará en el diseño del hardware, el software y los algoritmos necesarios para el procesamiento de los datos científicos procedentes del radiotelescopio.
El proyecto SKA, que podría estar operativo en 2020, constituye un gran reto científico que pretende producir un volumen de datos diez veces superior al actual tráfico de internet y el sistema de computación central deberá tener una capacidad de proceso similar a 100 millones de ordenadores personales.
La escala del SKA representa un importante reto para la ingeniería y la investigación pues permitirá un procesamiento masivo de datos a gran velocidad del orden de trillones de operaciones matemáticas por segundo.
Los miles de sensores que compondrán el radiotelescopio observarán el cielo desde África y desde Australia con una precisión cincuenta veces superior a los radiotelescopios actuales y contribuirá al desarrollo de la astrofísica, la astrobiología y la física, así como la geofísica y geodesia.
Caléndula empezó a colaborar en 2013 con el proyecto SKA en el contexto del proyecto AMIGA (Analysis of the Interstellar Medium of Isolated GAlaxies) para el estudio del medio interestelar en galaxias aisladas y en el que han participado también el Instituto de Astrofísica de Andalucía y el Centro de Supercomputación de Barcelona.
El Centro de Supercomputación de Castilla y León, Caléndula, es uno de los superordenadores más potentes de España y del mundo.
El superordenador permite resolver problemas que necesitan tareas intensivas de cálculo complejo de grandes conjuntos de datos, con excepcional rapidez de producción.
Comparte recursos de almacenamiento de datos e información, y, además, es líder mundial en eficiencia energética y con menor huella de CO2, lo que permite optimizar los costes de explotación y contribuye al desarrollo sostenible, según dichas fuentes.
