Por Sabine Meuter (dpa) – No tienen escrúpulos. Envían emails en donde cuentan a los destinatarios las historias más increíbles. Por ejemplo, el remitente se presenta como una «mujer pobre de África» cuyo esposo supuestamente murió «durante disturbios políticos». Después de su muerte, constató que su marido había amasado una fortuna millonaria que quiere depositar en Europa con la ayuda del destinatario del email, ofreciéndole en agradecimiento el 15 por ciento de la suma total. ¿No es este un buen negocio?
A pesar de que tales ofertas dudosas existen desde hace tiempo, numerosos destinatarios de esos emails sospechosos se dejan engañar una y otra vez. Contestan el mensaje electrónico y revelan datos personales como la dirección e incluso el número de su cuenta bancaria.
En esos casos, los remitentes muchas veces continúan hábilmente con el juego. Según prometen, tan pronto como el destinatario transfiera determinadas tasas necesarias para llevar a cabo la operación, el dinero será depositado en su cuenta. Pero incluso llegado este momento, para muchos de los destinatarios de los emails no suena la alarma. Totalmente ofuscados por el sueño con la fortuna, pagan la cantidad solicitada. Entonces, los destinatarios generalmente dejan de tener noticias del remitente. Han sido víctimas de estafadores.
La estafa tiene un nombre. Se llama «Nigeria Connection». Este país de África Occidental es considerado como la cuna de este tipo de estafa. «El fenómeno de los emails estafadores existe desde la década de los 80», dice Barbara Hübner, portavoz de la policía criminal alemana BKA. Desde entonces, esta modalidad de estafa se ha resistido a desaparecer.
Según Hübner, los delincuentes pueden ser individuos o bandas. Es muy difícil detenerlos, porque generalmente realizan sus fechorías desde cibercafés con nombres falsos.
La BKA no cuenta con datos detallados sobre la dimensión concreta de esta práctica fraudulenta con emails ni sobre el monto de los daños causados cada año. «Esto se debe a que se trata de delitos que aparecen en las estadísticas criminales de la policía como ‘estafa’, sin más especificaciones», explica Hübner. Sin embargo, la estafa tiene muchas facetas, y los emails de estafadores son solo una parte de ella, agrega la portavoz de la BKA.
Además, los expertos creen que la cifra real de estos casos de estafa es mucho más alta. «Muchas de las personas estafadas no presentan denuncias», dice Birgit Perschke, jefa de prensa de la Oficina Alemana para la Protección de Datos y Libertad de Información. A las víctimas les da vergüenza admitir que han estado tan ciegos.
Los delincuentes inventan frecuentemente nuevos cuentos que difunden por email. Y está claro que una y otra vez reciben respuestas a sus mensajes. Por ejemplo, existe el caso de un hombre a quien se le hizo creer por email que en Canadá había sido encontrada una maleta llena de dinero en efectivo. El destinatario del email había sido identificado como el dueño del equipaje. Sin embargo, antes de que pueda recibir la maleta y su contenido, tiene que pagar tasas arancelarias por importe de casi 10.000 dólares.
El hombre paga la cantidad que le piden, a pesar de que sabe muy bien que nunca ha estado en Canadá, por lo que no pudo haber dejado abandonada una maleta en ese país.
«El sentido común debería haberle dicho que de ninguna manera debería entrar en esta historia», dice el defensor alemán de los consumidores Ralf Scherfling.
Sin embargo, ¿porqué la gente se implica en estos oscuros negocios? Para Perschke, el motivo es muy claro: «La perspectiva de ganar dinero». A los destinatarios de los emails se les prometen sumas elevadas a cambio de las cuales no necesitan hacer gran cosa. Sin embargo, solo una reacción es la correcta a tales emails: «Eliminarlos inmediatamente», subraya Hübner.
