(dpa) – Ana Botella llegó a la alcaldía de Madrid sin ser votada por los ciudadanos y el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy teme ahora perder la capital de España si la mujer del ex presidente del gobierno José María Aznar se presenta a las elecciones municipales de mayo del año que viene.
Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid entre 2003 y 2011, había ganado los comicios municipales por tercera vez consecutiva. Pero cuando Rajoy llegó a La Moncloa en diciembre de 2011 se lo llevó al gobierno como ministro de Justicia y Botella asumió el cargo porque era la número dos de la lista con la que ganó el PP.
Pocos en el partido creen ahora que pueda estar a la altura de su predecesor, que logró mayoría absoluta todas las elecciones a las que se presentó en la capital de España. Y algunos, según los medios españoles, temen incluso que el partido pierda la principal alcaldía del país con ella como candidata.
Madrid y su alcaldesa se han convertido así en la gran incógnita del partido de Rajoy a pocos meses de unas elecciones clave.
El escenario electoral se ha fragmentado. El ascenso de Podemos, el partido que lo revoluciona desde las elecciones europeas, amplía la imprevisibilidad de los resultados electorales y el PP quiere amarrar la alcaldía más importante de España.
Las últimas encuestas publicadas pronostican que el PP podría perder en mayo la mayoría absoluta en la capital, con un 32,5 por ciento de los votos.
Botella, de 61 años, conservadora y muy católica -es cercana a los Legionarios de Cristo-, ha afrontado varias crisis al frente de la alcaldía de Madrid y de algunas no ha salido muy airosa.
Está la tragedia del Madrid Arena, el caso de las cinco adolescentes que murieron aplastadas en 2012 en una fiesta en un pabellón municipal y que aún socava su imagen. También la huelga de los servicios de limpieza que mantuvo durante dos semanas la capital llena de basura en noviembre del año pasado.
Las cosas habrían sido seguramente distintas si Madrid se hubiera hecho hace un año en Buenos Aires con los Juegos Olímpicos de 2020.
Pero Botella no se convirtió en la alcaldesa que logró unos Juegos para la capital de España. Y aún se recuerda su discurso ante el COI, en un inglés poco asentado y con gestos y entonación afectada, que se convirtió en un fenómeno viral a raíz de su famosa invitación a tomar «a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor» (una relajante taza de café con leche en la Plaza Mayor).
A su favor tiene haber puesto orden en las cuentas del ayuntamiento, revolucionadas por Gallardón y sus grandes obras de infraestructura, y haber ajustado el déficit del consistorio de una ciudad de 3,3 millones de habitantes.
Ella, hasta ahora, no ha dicho públicamente ni que sí ni que no. Aunque algunos gestos han hecho pensar que le gustaría ser la candidata de su partido y repetir mandato. Pretendía pensárselo durante las vacaciones de verano que acaban de terminar.
Ya desde hace tiempo se barajan en Madrid dos nombres de mujer como posibles alternativas a ella: el de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y el de la ex jefa del gobierno regional y presidenta del partido en la región, Esperanza Aguirre.
El lunes se unió la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando ella misma evitó descartar la posibilidad de presentarse en una entrevista radiofónica en la que le preguntaron.
El tema está en manos de Rajoy. Solo él decidirá qué pasa con Botella y, si la descarta, quién asume la candidatura a la alcaldía de la capital. Lo hará con encuestas concluyentes en sus manos, señalan medios españoles, que apuntan que será ahora en septiembre.
«Aquí no hay vetos de ninguna manera, lo que hay son congresos donde todo el mundo se puede presentar. No hay vetos, hay que presentarse y dar el paso al frente, hay que darlo», dijo el lunes la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, al ser preguntada directamente por Aguirre.
La «lideresa», como se la conoce popularmente, fue presidenta del gobierno regional de Madrid entre 2003 y 2012. En las dos últimas elecciones a las que se presentó barrió con mayoría absoluta.
Por Sara Barderas
