Madrid, 20 jul (EFE).- En la guerra todo vale, y en una de agua, hasta una botella de plástico puede convertirse en el «arma» más letal. Cubos, barreños y pistolas de juguete han conformado hoy el particular arsenal de la «batalla naval» vallecana, a la que un año más han acudido miles de ciudadanos «dispuestos a mojarse».
María ha disfrutado hoy de la húmeda fiesta acompañada de sus dos hijos pequeños para aprovechar el buen tiempo en compañía de la familia «y salir de aquí lo más mojados posible».
Como ella, miles de vecinos del distrito de Vallecas y otras zonas de Madrid han vuelto a salir a la calle esta tarde para disfrutar del remojón multitudinario y gritar un año más «¡Vallekas, puerto de mar!» en la 33 edición de un evento que ya es todo un clásico del verano.
Al igual que en el campo de batalla, nunca se sabe desde donde puede provenir el ataque, y muchos participantes se han visto sorprendidos desde los balcones, donde los vecinos han mojado a traición a los viandantes con mangueras y cubos de agua.
Pero los participantes de la calle no se han quedado quietos y han respondido lanzando globos de agua a modo de granadas contra las ventanas, y más de uno ha hecho diana en el interior de las viviendas.
La «munición» para esta batalla ha sido almacenada y distribuida por camiones cisterna que han sido costeados con la ayuda de 2.500 euros, la misma del año pasado, del Ayuntamiento de Madrid, además de por las aportaciones conseguidas por la Cofradía Marinera de Vallecas, organizadora del evento.
Aunque el ambiente entre los participantes era más festivo que reivindicativo, algunos de ellos han comentado que no han venido solo a divertirse, «sino también a protestar contra los recortes y contra el Gobierno».
Otro de los participantes consideraba que la batalla naval de Vallecas se trata de una forma «original» de mostrar el descontento con la situación actual, pero también «una forma distinta y divertida de echar la tarde».
Con el lema de este año, «Mójate contra la represión», los organizadores pretenden denunciar el «aumento significativo de las medidas encaminadas a silenciar y reprimir las protestas por parte de la ciudadanía».
Estas «medidas» hacen referencia al anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, el cual la organización entiende que se traduce en «represión ejercida desde el Estado encaminados a limitar la libertad de expresión».
Pero además de la guerra de agua, la fiesta de Vallecas ha estado aderezada con música, comida y carrozas. Después de una ‘paellada’ organizada en la plaza de Puerto Rubio -la plaza Vieja-, se ha leído el pregón a las 16:30 horas, y marineros, cofrades, vecinos y visitantes han partido hacia la denominada «zona húmeda».
En este espacio, comprendido por las calles de Puerto Alto, Martínez de la Riva, Monte Perdido, Arroyo del Olivar y Payaso Fofó, han discurrido también charangas y carrozas que han puesto la banda sonora a la batalla.
Ya agotados los camiones cisterna y refrescados los participantes, a las 19:00 horas se han organizado varios eventos musicales en la calle Payaso Fofó, y a las 21:00 horas un concierto pondrá fin a la festividad en la calle Arroyo del Olivar 79 -la plaza del Nica-.
La edición de este año ha continuado el espíritu reivindicativo de las anteriores fiestas, que tenían lemas como «Fallo general del sistema. Reinicie por favor», «Mójate en defensa de lo público» o «Mójate y que se joda la Troika».
Irene Jiménez
