Barcelona, 13 jul (EFE).- La energía positiva y armoniosa del rock surfero de Jack Johnson ha compartido escenario con los puñetazos sonoros del hip-hop de Macklemore & Ryan Lewis, en la segunda jornada del festival Cruïlla Barcelona, que este año ha logrado incrementar considerablemente sus cifras de público.
Los espectadores han recibido con interés la oferta ecléctica y heterogénea del certamen, que el año pasado recibió 31.000 personas en dos jornadas y este año ha acogido 36.000, a las que hay que sumar los 5.000 visitantes que los organizadores esperan atraer mañana a la jornada familiar que han programado en horario de tarde, según ha dicho a Efe el director del festival, Jordi Herreruela.
Sin aglomeraciones pero con mucho público, Jack Johnson ha presentado su disco «From here to now to you», del que ha interpretado temas como «Never fade», «Radiate» y «Washing dishes».
En un cálido escenario decorado con maderas, el hawaiano ha desgranado su repertorio acompañado de piano, bajo y batería.
Las canciones se han ido sucediendo casi sin interrupción, mientras el intérprete sonreía tímidamente y, prácticamente, sólo se ha dirigido al público para presentar la banda.
A pesar de que los espectadores estaban encantados con las buenas vibraciones que transmitía este cantante amable y atractivo, han aplaudido con ganas cuando el pianista se ha levantado de su silla para animar el cotarro.
Johnson tan solo ha roto el protocolo para rendir homenaje a The Ramones, cuyo batería falleció ayer, y para introducir la colaboración del doctor Estivill, que además de médico mediático es músico, y que ha cantado en catalán el estribillo de «I got you».
Y es que Johnson tiene amigos en Barcelona y, según ha explicado el director del certamen, fue él quien insistió en venir este año al Cruïlla, a pesar de que ya actuó en el 2011 y los organizadores no quieren repetir bandas.
«Es un tipo tan amable y conecta tan bien con el público que no nos pudimos negar», ha señalado Herreruela, que ha incluido a Johnson, con 15 millones de disco vendidos, como segundo en una jornada en la que el cabeza de cartel oficial es Macklemore & Ryan Lewis.
Macklemore ha aparecido sobre el escenario vestido con una camiseta del Barça y acompañado de Ryan Lewis en las mezclas y una banda numerosa dispuesta a dar mucho espectáculo.
Instrumentos de cuerda y de viento, proyecciones de vídeo, fuegos artificiales, grandes cantidades de humo y bailarinas de rap han sido solo algunas de las sorpresas de la noche, que ha empezado con fuerza ya que una de las primeras canciones que han sonado ha sido «Thrift shop», su mayor éxito.
Poco antes, en el escenario de enfrente, Imelda May, enfundada en un vestido a rayas y con su característico tupe rockabilly, ha iluminado su repertorio de rock’n’roll clásico con su poderosa voz, mientras en los escenarios pequeños sonaba el folk blues de Valerie June, el ska de The Selecter y el pop rock de Partido.
Esta última banda ha protagonizado una de las anécdotas de la noche porque la palabra «Partido» en el programa de mano ha llevado a más de uno a pensar que el festival había colocado una pantalla en algún lugar para ver el Mundial de fútbol.
Los aficionados al fútbol han visto su gozo hundirse en un pozo al descubrir que se trataba de un grupo de música, pero seguro que se han reconfortado con el concierto de Emir Kusturica & The Smoking Orchestra, que los organizadores ha programado de madrugada para que los asistentes pudieran bailar a sus anchas.
El Cruïlla Barcelona ha ofrecido en el Parc del Fòrum dos días de fiesta alegre, cómoda y cargada de buena música, que ha dejado con muy buen sabor de boca a los presentes.
Sólo una queja, las tremendas colas que se han generado en la zona de restauración, que este año estrenaba apuesta por la comida de calidad y de proximidad.
Hamburguesas de autor, salchichas fráncfort creativas, paellas, tacos o croquetas son algunas de las suculentas propuestas que han ofrecido gastrobares como La Burguesería y restaurantes de tradición como El Suquet de l’Almirall de la Barceloneta.
Sin embargo, muchos se han quedado sin poderlas probar por el poco personal que había dispensando vales, cocinando y sirviendo. Una incomodidad que se ha solventado el segundo día y que el director se ha comprometido en solucionar para la próxima edición.
Rosa Díaz
