Copenhague, 17 jun (EFE).- Las autoridades danesas han cedido ante las presiones de los reposteros locales y permitirán una mayor cantidad de canela en los populares bollos «kanelsnegle», tras varios meses de discusiones sobre un asunto que ha originado un debate nacional.
El futuro de estos bollos de canela, emblema de la repostería danesa, estaba amenazado después de que la Dirección General de Alimentación anunciara a finales del año pasado que estos pasteles contenían más canela de la permitida por una directiva de la UE.
La normativa comunitaria limita el uso de la canela atendiendo a posibles efectos dañinos para el hígado de una sustancia que contiene esta especia, la cumarina, aunque admite excepciones para la repostería tradicional o de temporada.
La negativa de las autoridades danesas a incluir las caracolas de canela en este apartado puso en pie de guerra a los reposteros, provocó la creación de grupos de apoyo en las redes sociales y originó un debate que llegó incluso al Parlamento.
Tras meses de reuniones, la Dirección General de Alimentación ha aceptado incluir estos pasteles entre la repostería tradicional, con lo que podrán contener hasta 50 miligramos de cumarina por kilo, frente a los 15 indicados inicialmente.
Suecia ya había hecho antes algo similar con sus bollos de canela («kanelbullar»), similares a los daneses, considerándolos desde el principio como una excepción a la normativa.
«Hemos salvado las caracolas de canela», declaró hoy a la televisión pública DR el presidente de los reposteros daneses, Hardy Christensen, satisfecho por poder seguir haciendo caracolas de canela «que saben a algo».
El acuerdo entre autoridades e industria aparece recogido hoy en los medios daneses, que se alegran por el fin de la que ya había sido bautizada como «la guerra de la canela».
