Ávila, 13 jun (EFE).- Las tumbas del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez y del historiador Claudio Sánchez-Albornoz, presidente de la II República en el exilio, se han convertido desde hoy en ruta cultural de la mano del Ayuntamiento de Ávila, en una iniciativa que ha incluido la catedral de Ávila y al cementerio de la ciudad.
Con el título de «Plenilunio en la mano de nieve», la catedral de Ávila se ha sumado este año al cementerio en un recorrido que ha tenido una primera parada en el claustro de la seo abulense, donde desde el pasado mes de marzo reposan los restos de Adolfo Suárez, a escasos diez metros de donde yace, desde 1984, Sánchez-Albornoz.
Según ha indicado a los presentes el guía de la ruta, Jesús Sánchez, el hecho de que dos personas tan relevantes en la historia de España descansen a pocos metros la una de la otra, y en un lugar tan significativo como la catedral de Ávila, debe invitar a adentrarse en la historia de la ciudad, de sus monumentos y de los secretos que guarda.
Secretos como la soga que se puede encontrar el visitante junto a la puerta de entrada a la catedral y que no es otra cosa que un montacargas manual que se empleaba tiempo atrás para evitar que el campanero tuviera que subir y bajar constantemente las escaleras para llevar cosas a su casa, instalada en el campanario y abandonada desde hace más de sesenta años.
Desde el entierro de Adolfo Suárez, sin embargo, han sido muchos los visitantes que se han acercado a la catedral de Ávila para contemplar la tumba en la que reposan los restos del expresidente, junto a los de su mujer, Amparo Illana, que fueron trasladados desde la capilla de Mosén Rubí, un espacio emblemático de la ciudad que también el guía de la ruta ha invitado a visitar.
En este sentido, el visitante puede adentrarse en las vidas de los dos expresidentes enterrados en la catedral de Ávila, a través de los epitafios que pueden leerse en las lápidas de Sánchez-Albornoz y Suárez.
Si el primero de ellos luchó por la libertad, tal como recuerda ‘Ubi autem spiritus domini, ibi libertas’ o ‘Donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad’, el segundo lo hizo por la concordia, tal como reza el lema ‘La concordia fue posible’, correspondiente a un vítor que plasmó la Universidad de Salamanca en el edificio de las Escuelas Menores, durante un homenaje que le rindió en 2011.
Tras la catedral, esta ruta cultural continúa en el cementerio de Ávila, con dos visitas, ‘Arquitectura y Memoria’, que repasa algunos de los panteones y sepulcros más emblemáticos de la necrópolis, y un recorrido poético tras los pasos de otro ilustre, el filósofo y novelista Jorge Ruiz de Santayana o George Santayana, como fue conocido en Estados Unidos, donde residió gran parte de su vida.
