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Home»Noticias y Actualidad»«Nueva vida en Nueva York», la crisis de los 40 cierra la trilogía de Klapisch
Noticias y Actualidad

«Nueva vida en Nueva York», la crisis de los 40 cierra la trilogía de Klapisch

adminBy admin14 mayo, 2014

6253715wMadrid, 13 may (EFE).- La vida ya era complicada para Xavier (Romain Duris) cuando compartía piso de estudiantes en Barcelona en «Una casa de locos» (2002), pero a los 40 y tras un divorcio, el protagonista de la trilogía sentimental de Cédric Klapisch sigue peleándose con sus contradicciones, esta vez en Nueva York.

«No todo el mundo se separa a los 40, pero sí pienso que todo el mundo se replantea lo que ha vivido. Es una edad en la que ya no eres joven, pero aún no eres viejo, y te preguntas si la dirección que has tomado es la buena», señala a Efe el director francés con motivo del estreno en España de «Una vida en Nueva York».

Por si la separación de su mujer Wendy (Kelly Reilly) fuera poca complicación, en esta nueva entrega Xavier tendrá que asumir que su ‘ex’ se muda a Manhattan -y se lleva consigo a sus hijos-, su editor le acosa vía ‘skype’ y el departamento de inmigración estadounidense le pisa los talones.

Martine (Audrey Tautou), su novia francesa de los veintitantos, también vuelve a aparecer, al igual que Isabelle (Cécile de France), una amiga lesbiana que le pide una donación de semen para quedarse embarazada.

«Cuando hice ‘Una casa de locos’ -un éxito de taquilla en Francia- no pensaba en absoluto que hubiera una continuación, pero la gente me lo pedía y al final tuve ese mismo deseo», recuerda Klapisch.

Después vinieron ‘Las muñecas rusas’, Barcelona dio paso a Londres y San Petersburgo, y los mismos personajes se toparon con la crisis de los 30.

«Cuando acabé ‘Las muñecas rusas’, la idea de hacer una película que sigue a unos personajes y que hablara del tiempo que pasa, con actores que envejecen de verdad, me pareció muy interesante», dice Klapisch, que asegura no haber visto la trilogía de Richard Linklater, pese a sus similitudes en ese planteamiento.

«Tendré que verla porque todos los periodistas me hablan de ella», asume.

En cualquier caso, no son solo los personajes los que han cambiado. Duris, De France y la propia Tautou eran prácticamente unos desconocidos cuando empezaron a rodar con Klapisch, y hoy son estrellas internacionales.

«Cuando Audrey Tautou empezó a rodar en Barcelona no la conocía nadie -el estreno de ‘Amelie’ se produjo justo en aquellos momentos- era una francesa de 22 años sin más, pero cuando estrenamos la película, ya era una estrella», recuerda el director.

Duris, aparte de ser su intérprete fetiche -«no hay ningún actor que me comprenda mejor, nos conocemos desde hace 20 años», afirma- protagonizó en 2010 la taquillera «Los seductores», de Pascal Chaumeil, y el año pasado repitió con Tautou a las órdenes de Michel Gondry en «La espuma de los días».

De France dio el salto con Clint Eastwood y Matt Damon en «Más allá de la vida» (2010) y ha rodado también con los hermanos Dardenne, y a Kelly Reilly la hemos visto, junto a Robert Downey Jr y Jude Law, en «Sherlok Holmes».

«Se nota el cambio, no solo porque no tienen el mismo estatus sino porque a nivel de interpretación, en 2002 eran unos principiantes y ahora son impresionantes, muy experimentados», señala.

En un principio, «Una vida en Nueva York» iba a filmarse en China. De hecho, el título original es «Casse-tête chinois» (rompecabezas chino), pero por motivos financieros, entre otros, la idea fue abandonada y la acción trasladada al barrio neoyorquino de Chinatown.

«China iba bien con el movimiento de las tres películas: la primera era en Europa, la segunda en las fronteras de Europa y en la tercera quería hablar de la globalización, y China es el país que mejor representa» ese fenómeno, opina.

En un futuro aún lejano, Klapisch no descarta la posibilidad de seguir adelante con su experimento en el tiempo. «No sé si habrá una cuarta película, pero en todo caso esperaré ocho años antes de decidirlo», afirma.

Hablaría entonces de los 50, el periodo vital en que se encuentra ahora (tiene 52 años) y que considera «más sereno» que el de los 40: «A los 50 por fin aceptas la complejidad de la vida y sufres menos», dice.

Magdalena Tsanis

 

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