Lisboa, 12 may (EFE).- The Legendary Tigerman («El Legendario Hombre-Tigre») es el nombre artístico de Paulo Furtado, considerado el representante más internacional del «blues» portugués y erigido ya en todo un superventas en su país natal.
«Crudo, simple y agridulce». Así se define a sí mismo el alma máter de este proyecto, en una entrevista con EFE en Lisboa, coincidiendo con un descanso de una gira que le llevará a países como España, Brasil, Francia o México, entre otros.
A sus 43 años, comienza a gozar de una exitosa carrera pese a que asegura que no le quita el sueño ni vender muchos discos ni ser millonario: «Mi ambición es seguir disfrutando con lo que hago e intentar encontrar la satisfacción inicial que tenía cuando hacía las cosas 25 años atrás», dice.
Como si de un hombre-orquesta se tratase, The Legendary Tigerman -nombre que procede de una canción del rockero Rufus Thomas- muestra encima de un escenario cómo tocar «blues» con la boca pegada al micrófono, con una guitarra eléctrica entre las manos y haciendo sonar con el pie un bombo y un platillo.
Nació en Mozambique, antigua colonia portuguesa en África, aunque pronto regresó a la metrópoli, concretamente a la ciudad de Coimbra, donde hace 25 años formó la banda Tédio Boys, la que considera que fue su escuela como artista, ya que nunca estudió música de forma académica.
Al mando de este grupo anduvo casi una década en la carretera -incluso llegaron a tocar en el cumpleaños de uno de los fundadores de los míticos Ramones en Nueva York-, y tras su separación nació «por casualidad» el proyecto que lo ha consolidado en la escena musical portuguesa.
De hecho, entre marzo y abril de este año ocupó durante varias semanas el número uno de las listas de más vendidos en el país a pesar de cantar en inglés, lo que facilita su salida al exterior.
El cambio de idioma lo observa como «una cosa natural» -en Portugal son varios los artistas que así lo hacen- y lo relaciona con la influencia de los sonidos estadounidenses que escuchaba cuando era joven,
Paulo Furtado asegura que, aun estando solo encima del escenario, se ve a sí mismo como una banda unipersonal, lo que «primero era un inconveniente y después se convirtió en una ventaja y un lenguaje propio».
Su quinto y último álbum, «True» (Verdad), se grabó también en formato documental y como cortometraje, y es calificado por el autor como su trabajo más completo.
«Quise hacer un disco que fuese fiel a aquello en lo que creo, tuve que encontrar mi voz interior y aislarme porque necesitaba saber qué es lo que quería decir y cómo quería hacerlo», explica.
De hecho, admite haber rechazado «varias propuestas que eran financieramente interesantes, pero no en el plano artístico».
«Quiero mantenerme fiel a las cosas que me gustan y que respeto», sentencia.
Fue a través de una editora española, Munster Records, que The Legendary Tigerman lanzó su primer álbum, «Naked Blues», en el año 2002.
Asegura que desde entonces su música sigue siendo así, desnuda, tal y como el título de su trabajo inicial.
«Intento simplificar al máximo, cuando compongo un tema normalmente tiene muchas más cosas que cuando finalmente la grabo. Desnudo la música hasta quedarme solo con el esqueleto, con la mínima expresión, y después jugar con ello», precisa sobre su método.
Furtado también cultiva otras artes, como escribir guiones o la fotografía, aunque ahora se dedica a la música a tiempo completo.
«La música para mí es un trabajo como otro cualquiera, quizá un poco privilegiado en algunas cosas y más difícil en otras», reflexiona el artista, antes de concluir asegurando que no es algo que le coloque «por encima del resto de las personas».
Filipa Henriques
