Cáceres, 11 may (EFE).- Unas 100.000 personas han pasado por las cuatro jornadas de la XXIII edición del Festival multicultural Womad de Cáceres, que echa hoy el cierre consolidándose como el encuentro más multitudinario de la región de estas características.
La cita cultural se ha celebrado desde el pasado jueves hasta este mediodía en distintos espacios distribuidos prácticamente por toda la ciudad: Gran Teatro, Plaza Mayor, Plaza de San Jorge, Museo Casa Pedrilla, Filmoteca de Extremadura, Los siete jardines, Paseo de Cánovas y numerosos rincones cacereños que han servido de escenario a músicos espontáneos llegados de diversos lugares.
El acceso a todas las actividades y conciertos ha sido gratuito a excepción de los conciertos del Gran Teatro, que tuvieron un precio simbólico de 3 euros, ha indicado la organización en nota de prensa.
Esta edición ha supuesto un agradable viaje por los ritmos musicales de África, América y Europa; una mirada frente a frente entre músicas y culturas llegadas de diez países, con sus particularidades, sus lenguas, sus mensajes, sus estilos actuales y ancestrales.
Una mirada frente a frente a la tradición, al pasado, a la actualidad girando en torno al continente africano y a dos de sus figuras más influyentes y relevantes de todos los tiempos: Nelson Mandela y Fela Kuti.
Además, el Womad ha tenido recuerdos y se han guardado minutos de silencio por la barbarie de Nigeria y el desgraciado accidente de Badajoz.
Ha sido, una vez más, señala la organización, un Womad «comprometido con la sociedad, con la cultura, con la formación, con el medio ambiente y que ha contado con el apoyo y la complicidad de la ciudadanía de Cáceres, del pueblo extremeño y de sus instituciones; una inyección de vida y gentes que, sin lugar a dudas, ha tenido un impacto económico positivo en la región».
Los miles de asistentes volvieron a vivir anoche una jornada mágica de música en directo con el sorprendente ritmo y bailes imposibles de «The Correspondents», el funk de «Blitz the Ambassador» y la fusión de los franceses «Babylon Circus», que hicieron bailar a toda la Plaza Mayor.
