{"id":22342,"date":"2014-08-27T13:35:46","date_gmt":"2014-08-27T15:35:46","guid":{"rendered":"http:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/?p=22342"},"modified":"2014-08-27T13:35:46","modified_gmt":"2014-08-27T15:35:46","slug":"la-catarsis-del-tomatazo-logra-mas-seguridad-y-mayor-explotacion-comercial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/la-catarsis-del-tomatazo-logra-mas-seguridad-y-mayor-explotacion-comercial\/","title":{"rendered":"La catarsis del tomatazo logra m\u00e1s seguridad y mayor explotaci\u00f3n comercial"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-22344\" alt=\"6591418w\" src=\"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/6591418w-360x239.jpg\" width=\"360\" height=\"239\" \/>Bu\u00f1ol (Valencia), 27 ago (EFE).- La \u00abgamberrada\u00bb original que dio pie a la Tomatina de Bu\u00f1ol, la catarsis colectiva del tomatazo que ha alcanzado fama internacional, ha perdido parte de su inocencia primitiva y ha entrado en una fase de mayor\u00eda de edad que redunda en una mayor seguridad para los 22.000 participantes, pero tambi\u00e9n abre nuevas y controvertidas v\u00edas de explotaci\u00f3n comercial de la fiesta.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n del aforo a menos de la mitad (en 2012 llegaron a concentrarse m\u00e1s de 45.000 personas, seg\u00fan el Ayuntamiento) se hace evidente tanto en el recorrido de esta batalla a tomatazos, donde se han podido ver mesas y sillas en plena calle hasta minutos antes del paso de los camiones cargados con tomates, como en los accesos al pueblo, cafeter\u00edas y comercios.<\/p>\n<p>Los cambios propiciados por el Ayuntamiento, que ha encargado parte de la organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n comercial de la Tomatina a una productora, y que se ensayaron en parte en la Tomatina del a\u00f1o pasado -deslucida por una intensa tormenta-, han redundado en el control del aforo, se\u00f1alizaci\u00f3n y accesos, y seguramente han llegado para quedarse.<\/p>\n<p>Otros, en cambio, quiz\u00e1 constri\u00f1en una fiesta que naci\u00f3 de la improvisaci\u00f3n de una pelea l\u00fadica a tomatazos entre vecinos del pueblo y logr\u00f3 perpetuarse contra la reticencia inicial de las autoridades.<\/p>\n<p>As\u00ed, se ha perdido parte de la originalidad en los disfraces y atuendos de los participantes obviamente por la reducci\u00f3n de los mismos, pero en cambio la masa de turistas llega m\u00e1s informada y preparada para lo que le espera.<\/p>\n<p>Los tradicionales \u00abcascos-sand\u00eda\u00bb o los sombreros de esparto van a menos, y su lugar lo ocupan las fundas estancas para m\u00f3viles y las microc\u00e1maras de v\u00eddeo en alta definici\u00f3n.<\/p>\n<p>Australianos, brit\u00e1nicos, japoneses o neozelandeses, mayor\u00eda en el grupo de for\u00e1neos, saben a d\u00f3nde han de ir y lo que tienen que hacer, conocen de antemano d\u00f3nde est\u00e1n los puntos de atenci\u00f3n sanitaria, los urinarios y d\u00f3nde se pueden lavar tras la \u00abbatalla\u00bb.<\/p>\n<p>Todo ello descontando la hospitalidad de la gente de Bu\u00f1ol, que tradicionalmente ha abierto la puerta de sus casas este d\u00eda.<\/p>\n<p>Parece que tambi\u00e9n se han desterrado las pr\u00e1cticas prohibidas de arrancar camisetas a las turistas desprevenidas y lanzar camisetas mojadas que habitualmente llegaban a requerir la intervenci\u00f3n de la Polic\u00eda Municipal.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la \u00fanica cifra que permanezca inmutable en este exceso sea la de los tomates, nada menos que 140.000 kilos que han volado por los aires en apenas una hora, y eso sin contar con las \u00abmuniciones\u00bb que por cuenta propia han acumulado los vecinos de la localidad en terrazas y balcones y que, inevitablemente, han hecho acto de presencia media hora antes del inicio oficial.<\/p>\n<p>La Tomatina de 2014 ha empezado a las 10.58 horas. Primero llega el olor, luego el griter\u00edo, los salpicones y manguerazos de agua desde los balcones y, casi sin tiempo a levantar la cabeza, los bocinazos estremecedores de los camiones que llegan cargados de tomates.<\/p>\n<p>Luego, los empujones para dejar paso y, en pocos minutos, el adoquinado de la calle se transforma en una espesa alfombra roja.<\/p>\n<p>Pese a la reducci\u00f3n del aforo, las estrecheces y los agobios en las calles del casco antiguo de Bu\u00f1ol se repiten, especialmente al paso de los camiones, y son parte esencial de la experiencia de la Tomatina seg\u00fan cuentan quienes la viven. Tras cada uno de los seis volquetes esperan miles de tomates que explotar y lanzar.<\/p>\n<p>Es una locura colectiva, afortunadamente transitoria y controlada: los lanzamientos van sin objetivo fijo pero llegan a todos los rincones, no hay tiempo para venganzas, es imposible contabilizar las \u00abagresiones\u00bb, los tomates no respetan nada ni a nadie.<\/p>\n<p>La segunda Tomatina \u00abde pago\u00bb para los visitantes ha finalizado a las 11.51 horas, ha transcurrido de forma r\u00e1pida y sin incidentes, m\u00e1s all\u00e1 de algunos puntos de sutura por cortes, varias lipotimias y alguna luxaci\u00f3n que ha requerido traslado al centro de salud m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>Aunque la jornada ha empezado con un susto para los servicios de emergencias, que han sido alertados de una posible parada cardiorrespiratoria, finalmente ha quedado en un desvanecimiento.<\/p>\n<p>La fiesta se ha podido seguir en directo por internet por primera vez y ha sido cubierta por un centenar de medios de comunicaci\u00f3n y varias productoras de cine, que han aprovechado para rodar secuencias de una pel\u00edcula y un anuncio.<\/p>\n<p>Por Jordi Ferrer<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bu\u00f1ol (Valencia), 27 ago (EFE).- La \u00abgamberrada\u00bb original que dio pie a la Tomatina de Bu\u00f1ol, la catarsis colectiva del tomatazo que ha alcanzado fama internacional, ha perdido parte de su inocencia primitiva y ha entrado en una fase de mayor\u00eda de edad que redunda en una mayor seguridad para los 22.000 participantes, pero tambi\u00e9n<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22345,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[224],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22342","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-noticias-actualidad"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22342"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22342\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22345"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldigitaldeasturias.com\/magazine365\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}