Close Menu
El Digital de AsturiasEl Digital de Asturias
  • Portada
  • Actualidad
    • Agenda
    • Empresas
    • Mundo Curioso
    • Videonoticias
  • Turismo
  • Viajes
  • Estilo de Vida
    • Moda
    • Hogar
    • Sabores
  • Internet
  • Motor
Facebook X (Twitter) Instagram
El Digital de AsturiasEl Digital de Asturias
  • Portada
  • Actualidad
    • Agenda
    • Empresas
    • Mundo Curioso
    • Videonoticias
  • Turismo
  • Viajes
  • Estilo de Vida
    • Moda
    • Hogar
    • Sabores
  • Internet
  • Motor
El Digital de AsturiasEl Digital de Asturias
Home»Estilo de Vida»Vivir en modo avión unas horas al día
Estilo de Vida

Vivir en modo avión unas horas al día

adminBy admin19 septiembre, 2026

A veces apetece poner el móvil en modo avión durante un rato y seguir con lo que estábamos haciendo: pasear, conversar o disfrutar de una tarde tranquila sin interrupciones.

Vivir en modo avión unas horas al día
Foto: 123rf.com

Estamos preparando la cena y suena el móvil. Dejamos lo que tenemos entre manos, miramos quién escribe y respondemos. Antes de volver a la cocina, aparece otro mensaje. No ha ocurrido nada importante, pero cuando retomamos la tarea ya estamos pensando en una conversación que no tenía nada que ver con lo que hacíamos.

El teléfono nos acompaña durante buena parte del día. Lo utilizamos para hablar con otras personas, consultar información, escuchar música o resolver asuntos cotidianos. También está presente en esos ratos en los que no necesitamos hacer nada con él. Puede permanecer sobre la mesa mientras comemos, en un bolsillo durante un paseo o junto al sofá cuando estamos leyendo. Y, si suena, es fácil que nuestra atención se desplace hacia la pantalla.

Hay días en los que apetece dejar de estar pendiente de esa posibilidad durante un par de horas. No porque queramos alejarnos de nadie, sino porque tenemos ganas de dedicarnos a lo que estamos haciendo.

Un paseo sin conversaciones pendientes

Salimos a caminar después de una jornada de trabajo. Quizá elegimos una ruta habitual por el barrio o nos acercamos a un parque. No tenemos prisa y aprovechamos para pensar en nuestras cosas, observar lo que sucede alrededor o conversar con quien nos acompaña.

Entonces llega una notificación. Puede ser un mensaje que no requiere respuesta inmediata, pero lo leemos y empezamos a darle vueltas. Tal vez contestamos mientras caminamos o decidimos hacerlo más tarde. En cualquiera de los dos casos, el asunto ya se ha colado en el paseo.

Poner el móvil en modo avión durante ese rato es una opción tan sencilla como personal. Podemos llevarlo encima para consultar la hora o hacer una fotografía y, al mismo tiempo, no recibir llamadas ni mensajes mientras caminamos. Al regresar, recuperamos la conexión y vemos qué ha llegado.

No todos los paseos tienen que ser así. A veces salimos precisamente para hablar por teléfono con alguien. Otras, en cambio, lo que nos apetece es caminar sin mantener ninguna conversación a distancia.

Estar en casa sin atender cada aviso

Las interrupciones también aparecen en momentos que compartimos con otras personas. Estamos cenando en familia, viendo una película o escuchando cómo alguien nos cuenta su día. El móvil vibra sobre la mesa y, aunque no lo cojamos, puede que miremos de reojo para comprobar quién ha escrito.

No siempre es una cuestión de falta de interés por lo que tenemos delante. El teléfono está ahí y nos hemos acostumbrado a consultar lo que llega. Aun así, hay ocasiones en las que preferimos que una conversación avance sin detenerse cada pocos minutos.

Lo mismo puede suceder cuando estamos solos. Una tarde en casa puede incluir ordenar un armario, cocinar algo que nos gusta o sentarnos a leer. Son actividades corrientes, pero también forman parte del tiempo que queremos dedicar a nuestra manera. No necesitamos convertirlas en grandes planes para desear que nadie nos interrumpa durante un rato.

No estar disponible en todo momento

Vivir unas horas en modo avión no tiene por qué convertirse en una costumbre diaria ni ajustarse a un horario. Habrá días en los que podamos desconectar sin dificultad y otros en los que necesitemos mantener el teléfono operativo por motivos familiares, laborales o personales.

Tampoco todas las llamadas son inoportunas. Hay mensajes que esperamos con ilusión, conversaciones que queremos tener y asuntos que conviene atender cuando llegan. La cuestión no es decidir que el móvil molesta siempre, sino reconocer que nuestra disponibilidad puede cambiar según el momento.

Durante una sesión de deporte quizá queramos concentrarnos en la actividad. Mientras descansamos en casa, puede que prefiramos no atender conversaciones. Y en una tarde libre tal vez nos apetezca estar localizables y hablar con varias personas. Son decisiones distintas que caben en una misma vida.

Al terminar ese paseo o esas dos horas tranquilas, volvemos a conectar el teléfono. Encontramos mensajes, alguna llamada perdida y conversaciones que han continuado mientras estábamos ocupados. Respondemos a lo que corresponda y seguimos con el día. El mundo no se ha detenido; nosotros, durante un rato, estábamos haciendo otra cosa.

Estilo de vida
Share. Facebook Twitter Telegram WhatsApp

Más Noticias

Estilo de Vida

La vida captada con el móvil

19 septiembre, 2026
Destacadas

Cuando el verano parece volver en septiembre

3 septiembre, 2026
Estilo de Vida

Claves para comenzar el día en positivo

29 agosto, 2026
NUESTRAS REDES
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube

Candás365 TV

NB Radio digital Asturias

Facebook YouTube X (Twitter) Instagram
  • Aviso legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Publicidad web
  • Contacto
© 2026 El digital de Asturias.com

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.