Emprender no siempre es sencillo. No basta con abrir un local y esperar a que, por arte de magia lleguen los clientes o usuarios dispuestos a dejar la confianza y su dinero encima del mostrador.

Se trata de ofrecer algo de calidad, siempre, pero también de cómo se presentan los productos o de cuál es la imagen que proyecta al exterior.

Para ello hay que tener en cuenta variables como el diseño de los espacios, el proyecto integral o incluso la elección de las estancias o colores.

Diseño de espacios y de estancias: reformar un local o nave

Los cursos de diseño de interior han sido clave para muchos amantes de la decoración, arquitectura e incluso para quienes tienen en mente realizar algún proyecto de reforma ya que han dado la posibilidad de poder ofrecer servicios integrales con los que poder sacar partido a los espacios y escaparates.

Contar con asesoramiento o incluso formarse en ellos como emprendedor ayuda no solo a la planificación de todo el proceso sino también a ser capaz de cuánto puede necesitarse para hacer la reforma de un local, de una nave o incluso de una vivienda donde se vaya a ejercer ahí la actividad es vital. No valen las improvisaciones cuando la puesta en marcha de un negocio.

La relación con el cliente es clave

Si no es uno mismo quien va a realizar el diseño, este es un paso fundamental. Es necesario tener una buena relación con el cliente para entender qué estilo quiere dar al negocio, pero también a los espacios.

¿Cómo se quiere interactuar con los clientes? ¿cuántas estancias necesita para el desarrollo normal de la actividad? ¿qué tipo de estructuras de obra o añadidas necesitará para el almacenamiento de productos o de materiales? ¿será un espacio con escaparate y diáfano para el público? Todas estas preguntas y muchas más deben ser aclaradas cuando se trata de dar exactamente el sentido global a cada iniciativa.

Relación de colores: elegir los correctos

Los colores, aunque no lo parezca, son parte fundamental de la imagen que puede proyectarse. Acertar con ellos es vital para cada negocio.

Cada gama cromática, más allá de cada tendencia del momento, trae consigo una serie de reacciones psicológicas para quien lo recibe. Hay que saber bien cómo gestionarlo y cómo combinar de forma adecuada no solo el color sino las formas para que todo tenga sentido y concordancia.

De hecho, muchos expertos en diseño de interior utilizan precisamente los cromatismos para crear distintos ambientes en un mismo espacio. Pasar de uno claro a uno llamativo puede hacer que se diferencie qué tipo de producto o servicio se prestará en una sala u otra. No hay que dejarlo al margen sino integrarlo.

Un color puede conseguir más luz a los espacios y, junto con la elección de mobiliario, potenciar como pocas cosas un rincón que podría pasar de otra forma desapercibido.

En realidad, todo esto, es disciplina del diseño de interiores, de ahí que cada vez cobre más relevancia contar con ello desde el principio de cualquier proyecto ya sea particular o público.