A veces son las pequeñas decisiones que tomamos, las que nos aportan mayor satisfacción y comodidad a largo plazo. Es por eso que tu hogar debe ser exactamente un espejo de tu personalidad para que, de esta manera, te sientas totalmente a gusto dentro de él. Y cuando se trata del baño, decidirse entre tener una bañera o una ducha parece ser una tarea complicada. No obstante, aunque quizás todavía no lo hayas analizado, tener una bañera en el hogar implica mucho más trabajo que tener un plato de ducha. En conducha podrás tener acceso a miles de opciones diferentes para convertir tu bañera en un plato de ducha y de esta manera hacer de ese espacio personal un sitio más seguro y confortable para ti.

Sin embargo, si aún no estás convencido, en este artículo te mencionaré algunas de las ventajas de poseer un plato de ducha en lugar de una bañera.

El primer beneficio tiene que ver con la limpieza. La diferencia entre limpiar una bañera y un plato de ducha es abismal. No es lo mismo frotar una superficie prácticamente plana de 90×90 cm aproximadamente a frotar una mucho más amplia de alrededor de  150×70 cm y además con cierta profundidad.

Por otro lado está el factor de la accesibilidad. Y es que acceder a la ducha, e incluso poder sentarse en ella con un asiento especial, es algo que facilita mucho el día a día, tanto de personas mayores como de aquellas en plenas facultades pero que en determinados momentos (por ejemplo, por una lesión) necesitan un lugar donde asearse fácilmente.

Otra ventaja está relacionada con la peligrosidad. Es mucho más peligroso, sobre todo para niños pequeños, asearse en bañeras demasiado profundas porque pueden resbalarse con mayor facilidad y darse un mal golpe. Por el contrario, la ducha aporta mayor estabilidad y el riesgo de resbalarse es menor.

En la misma línea, hay una ventaja también que está relacionada con el espacio. Si siempre te quejas del poco espacio que tiene un baño para el almacenamiento de toallas, papel higiénico y productos de belleza, te vamos a dar una brillante solución. Una gran ventaja de cambiar tu bañera por un plato de ducha es que tendrás mucho más espacio para introducir algún sistema de almacenamiento adicional.

Además en términos de practicidad, no cabe duda de que tener una bañera en casa puede ser una opción ideal para determinados momentos, pero para el día a día donde lo que hacemos es ducharnos, ensuciar una bañera no tiene sentido.

De la misma manera, está el factor del ahorro energético, ya que, la bañera nos empuja a realizar largos baños más a menudo de lo que nuestra economía, en ocasiones, nos permite. Por ello, con una ducha ahorrarás dinero, agua y tiempo. Por no hablar de que la instalación es más económica por norma general.

Y finalmente, otra ventaja importante tiene que ver con el diseño. Hoy en día una ducha ya no tiene por qué ser la versión económica de una forma de asearse cada mañana. Si lo deseas puedes hacer una ducha de diseño con grandes aportaciones como colorterapia y otros sistemas que la conviertan en un auténtico spa.