Ser mujer es mucho más que crear un aspecto exterior, mucho más de lo que el ojo humano puede ver. Ser mujer es una actitud frente a la vida y nunca debes permitir que nadie te diga lo contrario. El cambio más importante se produce desde dentro hacia afuera.

Feminización facial

Como acabamos de decir, el proceso comienza en tu interior. Esa es la parte primordial, los cambios que las mujeres transgénero experimentan dentro de sí mismas. Cuando una sabe quién es y lo tiene claro, el resto de variaciones vienen rodadas y se sustentan sobre una firme base de confianza.

Es más que seguro que en algún momento de tu vida, o incluso durante largas épocas, hayas sufrido porque tu aspecto exterior no se correspondía con tu identidad interna. A menudo, este hecho deriva en complicaciones psicológicas difíciles de superar sin ayuda profesional.

Que nuestra apariencia y nuestras creencias se alineen y coincidan la una con la otra es vital para nuestra salud emocional, pero no queremos dejar de insistir en que todo cambio tiene su mecha inicial en nuestro corazón y en nuestra cabeza. Son estos dos los que primero tienen que ponerse de acuerdo para que todas las demás etapas (a todas luces más superficiales) lleguen a buen puerto.

Si tú ya has superado esa primera fase y crees que ha llegado el momento de pedir una cita e informarte acerca de las opciones que tienes en cuanto a la transformación física de tu cuerpo, seguramente ya sabrás que hay varias fases por las que vas a tener que pasar hasta completarla.

Te queremos hablar de la feminización facial. Consiste en un conjunto de técnicas quirúrgicas que tienen como objetivo final el modificar o, en última instancia eliminar, los rasgos masculinos característicos de tu sexo de nacimiento. Aquellos con los que no te encuentras cómoda.

Muchas mujeres transexuales coinciden en afirmar que la realización de esta cirugía es para ellas más importante que la cirugía de reasignación de sexo, y los motivos pueden deberse a que el rostro es sin comparación la parte más manifiesta de nuestra anatomía.

El Doctor Germán Macía Colón, experto en feminización facial en España de la clínica de feminización Icifacial, piensa que la cirugía de feminización facial es a veces considerada por muchas transexuales tan importante o incluso más que el cambio de las formas genitales de cirugía de reasignación:

“Puesto que la cara es un componente muy visible, con la feminización facial tratamos de ayudar a las pacientes transgénero a sentirse mejor consigo mismas e integrarse socialmente como mujeres”, afirma el experto.

Una gran parte de la comunidad más conservadora no es capaz de reconocer el estatus de mujer en una persona hasta que físicamente esta no se asemeja a una, poseyendo las facciones típicas del género femenino. Si lo relativizamos resulta bastante doloroso e injusto que únicamente la cuestión del aspecto determine tajantemente quién es quién en esta sociedad.

Pero las mujeres transgénero reconocen que el cambio en su apariencia comienza precisamente para satisfacerse a sí mismas, no solamente para corresponderse con una imagen ante los demás, aunque no se pueda negar la importancia del impacto social que los efectos de la transformación producen.

La feminización facial se divide básicamente en sectores del rostro, en cada uno de ellos se llevan a cabo diversas actuaciones con el fin de que el resultado sea completamente armonioso entre sí. Estos tres sectores son el tercio superior, tercio medio y tercio inferior facial.

Mientras que en el tercio superior se trata la zona de la frente y de las cejas, en el medio se hace cirugía de rinoplastia y pómulos. Finalmente, en el tercio inferior se trabajan las mandíbulas, el mentón y la forma de los labios.

Las intervenciones en las diferentes áreas consisten en términos generales en rebajar o resaltar las prominencias de los huesos, según las características afines a un género u otro, así como modificar el tamaño y la forma de la nariz y la boca para que sean más coherentes en un rostro femenino.

Esta cirugía suele aprovecharse para realizar al mismo tiempo otro tipo de operaciones estéticas, como pueden ser la blefaroplastia (arreglo de párpados y bolsas en los ojos), el lifting facial u otras pequeñas intervenciones con el fin de llevar a cabo un rejuvenecimiento a la vez que la feminización.

No es necesario que te resaltemos la importancia que tiene encontrar una buena clínica que te ofrezca garantía de satisfacción y profesionalidad y te permita comprobar resultados en otras mujeres intervenidas anteriormente. El trato humano también es primordial.

Esperamos que este post te haya ayudado con la información que necesitas en tu camino hacia la apariencia exterior más femenina. En cualquier caso, recuerda lo que te decíamos al inicio, lo más importante a la hora de ser mujer, es sentirse una, y esto no admite discusión.