(dpa) – Buscar rápido algo en Internet o responder un correo electrónico eran actividades para las que antes se recurría a una PC. Hoy en día lo hacemos desde el telefono móvil, la tablet o el notebook. ¿Es necesario, entonces, seguir teniendo un monitor? Sí, porque en determinadas actividades sigue teniendo grandes ventajas.

El factor más importante para adquirir uno es el ergonómico. Cuando hay un monitor sobre el escritorio, el cuerpo se organiza en determinada posición. «Quien trabaje mucho tiempo en una notebook notará que está recargando la columna debido a la posición incómoda», señala Sébastien Bonset de la revista especializada «t3n».

Bonset recomienda ubicar el monitor de tal manera que la mirada recaiga en el borde superior de la pantalla. Si se utiliza en un lugar de trabajo, hay reglamentaciones al respecto. Por ejemplo, debe estar libre de parpadeo y se debe poder girar o inclinar sin mucho esfuerzo.

Quien quiera adquirir un monitor para uso privado debería saber si se gira o si se puede regular la altura. En muchos monitores los usuarios sólo pueden modifcar la inclinación, sostiene Robert Kraft de la revista especializada «Chip». Pero los buenos monitores permiten regular la altura, asegura Michael Knott del portal «Netzwelt.de».

Quien trabaje regularmente con tablas de cálculos, seguramente lo hará más confortablemente con un monitor que en la notebook. «También para procesar fotos o videos son indispensables los monitores grandes», señala Knott.

También da buen resultado utilizado como segunda pantalla, una práctica habitual para muchos empleados. «Quien trabaja con la notebook y conecta un segundo monitor, puede estructurar mejor su escritorio virtual», explica Knott.

Si la idea es conectar varios aparatos, el monitor debería tener un mínimo de puertos. Entre ellos figuran el HDMI y el DisplayPort. Para los usuarios de Apple, son muy prácticos los monitores con el puerto Thunderbolt 3.

En general, conviene que el monitor tenga las mismas posibilidades de conexión que otros aparatos que uno ya tenga. Eso evita el uso de adaptadores. «Quien esté utilizando hardware un poco antiguo, necesitará seguramente un conector DVI o VGA», dice Robert Kraft.

En cuanto a la resolución, cuanto más alta, mejor. El standard es ahora el FULL HD (1.920 x 1.080 píxeles).

Muchos monitores disponen ya de un tiempo de reacción de hasta dos milisegundos, lo que es totalmente suficiente. Se complica si el tiempo de reacción es de más de diez milisegundos. «Entonces puede haber problemas en el caso de juegos o de películas de acción con un montaje muy rápido», explica Bonset.

Un criterio decisivo a la hora de elegir es el tamaño. El estándar actual es un tamaño diagonal en pulgadas de entre 24 y 27, lo que corresponde a entre 61 y 68,5 centímetros. Aunque también puede ser más grande: se están desarrollando modelos ultrawide de 34 pulgadas.

El tamaño de un monitor depende del lugar que uno tiene sobre el escritorio y la distancia a la que uno estará sentado. Entre los ojos y el monitor debería haber entre 50 y 80 centímetros, aconsejan los oftalmólogos.

La moda ahora son los monitores con pantalla ligeramente curvada hacia adentro. También son tendencia los monitores con función pivot. «Esta opción es práctica para trabajadores de oficina», dice Knott. Todo el monitor se puede girar de canto. Eso permite ver mejor listas largas o algunas páginas web.

Por Maximilian Konrad (dpa)