Los fusilli verdes se hicieron con judías. Foto: Zacharie Scheurer/dpa-tmn

(dpa) – La góndola de las pastas en el supermercado se vuelve cada vez más colorida: a las pastas tradicionales de sémola de trigo duro se suman cada vez más variantes de judías (porotos), arvejas y lentejas, que, según la legumbre, pueden ser verdes, amarillas o rojas. ¿Qué tienen estas pastas nuevas que no tienen las de siempre?

Tienen hidratos de carbono más complejos y más fibras que las pastas de toda la vida. «Eso quiere decir: se las digiere más lentamente y, por lo tanto, generan saciedad durante más tiempo», explica Harald Seitz, nutricionista del Centro Federal de Nutrición de Alemania.

También en cuanto al contenido de proteínas estas pastas tienen un promedio mejor. «Mientras que la pasta clásica contiene aproximadamente 12 gramos de proteína cada 100 gramos de pasta, en el caso de la pasta de legumbres son más de 20 gramos», dice la bloguera de alimentación suiza Doris Flury.

Las pastas alternativas tienen sabor más intenso

A diferencia de las pastas comunes, que en su sabor son neutrales, las pastas alternativas tienen un sabor más intenso. Las de lentejas y arvejas tienen fuerte sabor a la respectiva legumbre.

Los fideos de garbanzo tienen un sabor más suave. También la consistencia se diferencia de la pasta tradicional: en general es más harinosa, aunque cada legumbre se comporta de manera diferente.

En principio, los fideos normales se pueden reemplazar por la misma cantidad de pasta de legumbres. Sólo hay que tener en cuenta que el tiempo de cocción es menor. En algunos casos incluso de sólo tres minutos.

Flury recomienda respetar el tiempo de cocción indicado en el envase. «Porque estos fideos tienden a pasarse muy rápidamente». Por eso no son apropiadas para todas las preparaciones.

En cazuelas y sopas no funcionan tan bien, porque están demasiado tiempo en contacto con líquido. «Tampoco son apropiadas para el método de cocción ‘one-pot-pasta’, porque en él las pastas se cuecen en la salsa», dice la autora de libros de cocina Inga Pfannebecker. Y es que las pastas convencionales absorben los aromas que son los que hacen estas «pastas en una sola olla» tan sabrosas.

Fusilli de lentejas y cía. son ideales para ensaladas de pasta

Los fusilli de lentejas y compañía son ideales para las ensaladas de pasta o los clásicos platos de pasta con salsa. Pfannebecker tiene una regla general: Cuanto más fuerte sea la salsa, más armonizará con el intenso sabor de los fideos. Por eso no aconseja las salsas claras a base de crema o queso. Mejor van con una clásica boloñesa, una salsa de tomates o un pesto.

«Un pesto de col rizada sabe especialmente bien con pasta de legumbres», asegura Pfannebecker. Para ello, primero tuesta piñones y los mezcla luego en la procesadora con col rizada, albahaca, ajo, parmesano, aceite de oliva, sal y pimienta. Un chorro de jugo de naranja y algo de cáscara de naranja le otorgan al pesto una nota dulce.

Las pastas alternativas son bastante más caras

En general, con las pastas alternativas se recomienda sobre todo probarlas. Eso vale tanto en relación al sabor y a la consistencia, como también a la tolerancia.

A muchas personas las lentejas, las judías o los garbanzos les generan gases en su forma original. «En el caso de productos procesados -o sea, también pastas- ese efecto no es tan fuerte», señala Seitz.

Pero de todas maneras cada uno las digiere de forma diferente, por lo que no queda otra alternativa que probar. Y para eso hay tiempo. Según los expertos, las pastas de legumbre no son una moda pasajera. «En una época en la que muchas personas prestan atención a su alimentación y su salud, las pastas de legumbre son un producto demandado», analiza Flury.

La bloguera no cree, sin embargo, que vayan a sustituir a las pastas clásicas. Y eso en parte también se debe al precio: las pastas alternativas de lentejas o judías valen mucho más que la pasta normal, lo que más bien hace que su consumo sea ocasional y no parte de la vida cotidiana.

Por Ricarda Dieckmann (dpa)