Las lámparas de cristal siguen ocupando las páginas de las revistas de decoración, algo que vienen haciendo de forma habitual desde hace bastante tiempo. Y es que, pocos materiales consiguen integrarse no solo con los estilos más clásicos, sino también en la mayoría de los ambientes ya sean modernos, contemporáneos, minimalistas, nórdicos, eclécticos, retros, rústicos…

Hay elementos decorativos que nunca pasan de moda, que siempre tienen cabida en los hogares. Se trata de piezas atemporales que dan un toque especial a cualquier habitación y se integran en espacios modernos y rústicos por igual. Las lámparas clásicas de cristal son una buena representación de ellos.

El tipo asfour crystal es una marca egipcia que ocupa en este momento la posición de mayor fabricante y exportador de cristal del mundo. Esta firma lider en calidad, produce cristales claros y de colores para diversos usos, entre los que destaca los de iluminación, los accesorios, sus piezas de moda, los candelabros y las figuras. En España, este cristal es bien conocido y cuentan con el más amplio de los catálogos en koala Components.

Como todo el mundo sabe, la iluminación es una de las partes más importantes de un hogar, como elemento funcional y decorativo. Es un componente altamente necesario, pero que además tiene el poder transformar los espacios. Las lámparas dotan de carácter a cualquier estancia y dan el toque final al conjunto. Dependiendo del ambiente que se busque, se optará por luces frías o calientes y por diseños más o menos modernos.

El cristal es el protagonista de las lámparas clásicas

Si se habla de lámpara clásica, lo primero que viene a la cabeza es una inmensa araña de cristal colgada del techo. Es un tipo de lampara que otorga lujo y elegancia a cualquier estancia y tienen la facilidad de integrarse con estilos decorativos de lo más variado. El cristal para lamparas clasicas se puede decir que es el elemento que mejor define la decoración del entorno donde se coloca.

La claridad que conceden este tipo de lámparas clásicas llena de luz cualquier habitación. Sus posibilidades son infinitas y el resultado es siempre sofisticado y espectacular.

Pero como toda tendencia que resurge, que vuelve para ocupar nuevos espacios, viene acompañada de un estilo renovado para encajar en los nuevos ambientes. Gracias a la fusión de estilos, las lámparas clásicas de cristal encajan a la perfección en los más variados contextos, como ya se ha indicado, puede tratarse de una vivienda con aire escandinavo o minimalista, rústico, contemporáneo, vintage, mediterráneo, minimalista… Estas lámparas, para adaptarse, no dudan en combinar los cristales con diferentes tipos de materiales, alejados de los clásicos tonos bronces o dorados, con lo que se consigue un estilo más moderno y actual.

Además, si se dispone de una vivienda de techos altos, el uso de estas vistosas y elegantes lámparas no queda restringido a la entrada, al salón o el comedor, sino que pueden ocupar más protagonismo en otras estancias e iluminar y decorar el dormitorio, el baño la cocina. Solo se necesita una de estas lámparas para que la estancia tenga carácter y distinción propia.

Cómo crear una lámpara de cristal

Las lámparas clásicas suelen tener como elementos en común unos largos brazos que imitan las patas de una araña. La mayoría de ellas incorporan una cantidad variable de cristales transparentes, por lo que, partiendo de una estructura y los accesorios adecuados, cada cual puede crear su propia lámpara de cristal.

En los enlaces referenciados con anterioridad, se encuentra una amplia variedad de cristales para elegir; lágrimas y cristales de diferentes formas (prisma, octogonales, óvalo…) y de diferente calidad (cristal swarovski, cristal austriaco, turco, checo, italiano, veneciano…).

Con engarces o arandelas y con tiempo y paciencia, se puede llegar a crear una autentica pieza de arte, adaptando los cristales a la estructura de la lámpara. Es posible colgar lágrimas directamente de los brazos, por su parte inferior, o crear guirnaldas engarzadas de cristal, la creatividad del artista será quien ponga los límites.

La limpieza de las lámparas de cristal

Un tema que preocupa a muchos de los que se sienten atraídos por la posibilidad de contar en sus casas con lámparas de cristal es el de su limpieza. Pero, en realidad, este no es motivo para renunciar a su elegancia y alto potencial como elemento decorativo. He aquí una pequeña guía de cómo se debe de proceder para una correcta limpieza de manera fácil y rápida.

En primer lugar, se debe mezclar en un pulverizador alcohol y amoniaco. La relación debe ser de una parte de estos productos por tres de agua. A continuación, para proteger la superficie, se ha de cubrir el suelo que está bajo la lámpara antes de comenzar para no tener que limpiar después lo que caiga de este preparado. A continuación, se retiran las bombillas, las tulipas o pantallas y se rocía la lámpara con la mezcla, teniendo especial cuidado con los cables, evitándolos en todo momento.

Por último, solo hay que dejar secar los cristales al aire, y no se debe hacer nada más. Cuando estén perfectamente secos, se colocan las bombillas, tulipas y pantallas. En la protección que se haya usado para el suelo, bien sea un trozo de tela, un trapo, una bayeta… quedará recogida toda la suciedad que haya caído, junto con la mezcla que se pulverizó.

Como se puede ver, mantener estas lámparas limpias es sumamente sencillo y no ocupa demasiado tiempo, por lo que no es excusa para disfrutar de su aspecto altamente decorativo en perfectas condiciones.