La IA y la realidad virtual mejoran el rendimiento escolar, pero la hiperconectividad eleva los riesgos digitales para menores en América Latina.

La integración de inteligencia artificial y realidad virtual en entornos educativos está mejorando el rendimiento académico de los estudiantes. Sin embargo, el mismo avance tecnológico que abre oportunidades en el aula también incrementa los riesgos digitales, especialmente para los menores que interactúan de forma constante en plataformas digitales.
La IA transforma las aulas
Herramientas como plataformas adaptativas y entornos inmersivos están modificando los métodos de enseñanza. Juan Alcocer, director regional de TI para Latinoamérica en Inspired Education Group, destacó que «el 84% de los alumnos que utilizan IA en su aprendizaje reportan mejoras en su rendimiento académico». Estas tecnologías permiten ajustar los contenidos al ritmo individual de cada estudiante y centralizar materiales en espacios digitales accesibles.
El uso de realidad virtual amplía aún más las posibilidades educativas. Dispositivos como Meta Quest 3 permiten explorar laboratorios, procesos científicos y contextos históricos mediante experiencias inmersivas, lo que incrementa tanto la participación en clase como la retención de conocimientos.
Alta conectividad, mayor exposición
La expansión tecnológica ocurre en un entorno de conectividad creciente. En Brasil, más del 84% de la población tiene acceso a internet, según el Comité Directivo de Internet (NIC.br), lo que posiciona al país entre los principales mercados digitales de la región.
Sin embargo, ese nivel de acceso también eleva la exposición a contenidos sin mediación. Kleber Wedemann, director de marketing de SAS para Latinoamérica, advirtió que la conectividad continua favorece la hiperexposición y la circulación de contenido sin filtros, lo que dificulta distinguir entre hechos y opiniones y aumenta el riesgo de desinformación.
Menores en la economía digital
La participación activa de menores en redes sociales y otras plataformas los expone a dinámicas de consumo y producción de contenido. El diseño de estas plataformas, basado en recomendaciones personalizadas y mecanismos de recompensa, prolonga el tiempo de uso y refuerza la interacción constante, con posibles efectos en el comportamiento y la percepción social de los jóvenes.
La inserción de menores en la economía digital también introduce riesgos vinculados a la monetización de contenido y la exposición de la vida privada, dinámicas que pueden derivar en formas indirectas de explotación económica o emocional. El Ministerio de Salud de Brasil registró 202.948 casos de violencia contra menores entre 2015 y 2021, una cifra que evidencia condiciones de vulnerabilidad que la exposición digital masiva puede amplificar.
Adicionalmente, algunos sistemas de inteligencia artificial incorporan funciones que simulan vínculos emocionales mediante respuestas personalizadas. Estas interacciones pueden generar relaciones asimétricas, especialmente en usuarios jóvenes con contacto constante con plataformas digitales.
La educación digital como respuesta
Ante este escenario, la educación digital cobra relevancia como herramienta para promover un uso responsable de la tecnología. Este enfoque incluye el desarrollo de habilidades para evaluar información, comprender el funcionamiento de los algoritmos y establecer límites en la interacción digital, en línea con marcos regulatorios como la normativa europea sobre inteligencia artificial.
El avance de la IA y la realidad virtual en educación convive así con un entorno digital que amplía el acceso al conocimiento y, al mismo tiempo, incrementa la exposición a riesgos. El reto es que el desarrollo tecnológico y la protección de los usuarios avancen al mismo ritmo.
Con información de NotiPress.
