Foto: Toyota/dpa-tmn

(dpa) – El mundo del automotor está atrapado en plena transición. Por un lado, todo el mundo habla de los autos eléctricos. Por el otro, las automotrices todavía no pueden dar el gran salto y siguen ofreciendo los modelos tradicionales hasta poder cambiar toda su producción. Este tironeo entre el nuevo y el viejo mundo queda muy a la vista en el Salón del Automóvil de Los Angeles.

Situado a pocos kilómetros de Hollywood, lo que rige al consumidor no es tanto una ideología sobre cuál debe ser el motor «correcto» en la industria automotriz sino que los nuevos modelos tienen que ser vistosos, potentes y rápidos. La tecnología o el tipo de combustible no es un tema central en esta exposición.

Las contradicciones se ven claramente al observar cualquier stand, como el de Audi, por tomar un ejemplo. Por un lado, la automotriz presenta el e-tron, un modelo con el que quiere acelerar la marcha hacia la era de las baterías eléctricas. Con un diseño super elegante, este cupé-SUV tiene hasta 330 kW/408 CV y una autonomía máxima de 448 kilómetros.

Por el otro lado, puede verse un RS Q8 diseñado de acuerdo a los parámetros de la era casi pasada. Es un modelo deportivo, un SUV familiar, que apuesta por los pilares a la vieja usanza: potencia y velocidad. No le falta una parrilla de diseño agresivo, y también tiene un motor a la antigua, un V8 de cuatro litros a gasolina. Si uno se lo pide, acelera hasta los 305 km/h.

Cambian los tiempos, también para los íconos

En Los Angeles los nuevos vientos soplan para todos, incluso para los íconos, y los protagonistas hacen un despliegue increíblemente dispar.

Puede verse, por ejemplo, una automotriz tan clásica como Ford con su nuevo Mustang eléctrico pisando el acelerador hacia el futuro. Es un deportivo transformado en SUV de hasta 342 kW/465 CV y 600 kilómetros de autonomía que saldrá a fines de 2020 como «MachE» a partir de los 46.900 euros en Europa.

Y así como los clásicos se suman a la nueva ola, también están los que suelen ser tildados de visionarios, como Elon Musk, que de pronto anuncian que Tesla producirá su primera pick-up y competirá con la Ford F-150, un hit de ventas en Estados Unidos desde hace décadas.

Entre todos esos manjares del automovilismo el VW ID Space Vizzion parece quedar un tanto perdido. Este nuevo modelo de Volkswagen se propone ser una alternativa eléctrica al clásico del segmento medio, el Passat. Puede que en Europa funcione. En Estados Unidos las break no son tan buscadas, y eso que este todoterreno eléctrico puede dar 250 kW/340 CV y llegar a unos 600 kilómetros, nada despreciable en el nuevo mercado.

Todoterrenos parcialmente eléctricos

Ahí están el Hyundai Vision T, el Lincoln Corsair Gran Touring o el Toyota RAV4 como híbridos. Son tres todoterrenos nuevos que suman el consumo eléctrico, al menos parcialmente. Se espera que el Toyota ya salga al mercado a principios de 2020. El Lincoln, que tiene un motor cuatro cilindros, sorprendentemente pequeño para semejante vehículo, también debería salir pronto a la venta. En cambio el Hyundai parece ser un estudio que nunca se producirá en serie.

El sector se muestra futurista. Sus modelos son llamativos y atraen todas las miradas. No obstante, las automotrices siguen aferrándose en parte a los viejos valores, sobre todo en Estados Unidos, donde AMG y compañía venden tantos autos como en ninguna otra parte del mundo.

Mientras tanto, los alemanes quieren ganar terreno, no sólo con el Audi RS Q8, sino también con el BMW X5 y X6, de hasta 460 kW/625 CV y 290 km/h de máxima, y las nuevas variantes AMG de Mercedes, el GLE y el GLS, que cuentan, al igual que los modelos M de BMW, con un motor V8 de cuatro litros y hasta 450 kW/612 CV y una velocidad máxima de 280 km/h.

Por Thomas Geiger (dpa)