¡Colores! Ponte color a cualquier edad

Foto: Christin Klose/dpa-tmn

(dpa) – No es necesario negar la realidad. Está claro que el paso del tiempo hace que algunas cosas cambien y que tal vez no nos sintamos tan cómodas con algunas prendas que solíamos usar. Pero esa no es razón para dejar de vestir a la moda o pasar al beige y al gris.

«Circula la idea de que las mujeres un poco mayores deben tener cierta discreción a la hora de vestirse», comenta la analista de tendencias alemana Elke Giese. «Muchas mujeres han internalizado esa máxima y esperan que otras mujeres se comporten así», constata Elke, de 69 años, que dirige el área de Modas de un instituto en Berlín.

Pero la realidad nos dice algo muy distinto: cada vez más mujeres llegan muy bien a la edad adulta y se ven tan jóvenes y dinámicas como ninguna generación anterior. Encontrar un estilo siendo algo mayor pero activo no es tan sencillo como parece.

Lo cierto es que las prendas hacen una gran diferencia. Si nos vestimos con un estilo promedio, pasaremos más desapercibidas desde lo visual. Eso sucede mucho cuando elegimos el color beige, un tono que «no es una buena opción para la tez de tipo mediterránea», advierte Elke. La experta asegura que ese color desdibuja las formas, «hace que la persona resulte menos clara, menos estructurada», añade la especialista en estilos y colores Jasmin Link.

Link cuenta que muchas de sus clientas la contactan cuando entran en una fase de vida nueva, por ejemplo, cuando se jubilan. «Quieren mantenerse activas y dar una impresión ágil», observa. Al mismo tiempo, notan que el cuerpo les ha cambiado, tanto el color del cabelo como la piel, y se sienten incómodas con la ropa de antes.

«Algunas zonas se ven muy distintas, el cuello, la cintura y los brazos no son los mismos», explica Elke, que sabe que a veces los cambios no son fáciles de aceptar pero, asegura, vale la pena intentarlo. «Las mujeres no deberían intentar verse más jóvenes a toda costa. Eso por lo general sale mal», opina.

Lo mejor, desde su punto de vista, es relajarse, generar un buen vínculo, descontracturado, hacia uno mismo. Eso ya de por sí hace que nos veamos más atractivas, asegura la especialista. Y lo mismo vale para los hombres.

En términos concretos, esto significa que es mucho mejor elegir una blusa liviana de lino con cuello que un vestido de verano sin mangas, y mejor un pantalón de corte recto que un jean elastizado. Con el color se puede jugar y generar contrastes, «sobre todo en contraposición con un tono gris o blanco en el cabello», opina Jasmin.

Todo puede realzarse desde el maquillaje, por ejemplo, haciendo breves retoques de las cejas y de los labios para que destaquen las formas. Y a no olvidar el rubor, que se coloca desde el centro de la mejilla hacia la sien. Eso tendrá un efecto natural de lifting. La base en polvo, en cambio, no es muy buena idea porque suele remarcar las arrugas.

Cuando pensemos en nosotras, no debemos olvidar que los hombres también se sienten inseguros cuando pasan los años. «Muchos intentan competir con los más jóvenes y su culto por el físico», comenta Elke, que asegura que es «un espanto» ver a los hombres en musculosa o short cuando también existe moda casual con estilo.

Muchas veces el problema es que no se ven modelos a seguir cuando se trata de buscar figuras que inspiren con un look que no sea ni anticuado ni «adolescente». Pero la tercera edad se muestra cada vez más. Iris Apfel, una neoyorquina de 97 años que postea su estilo en Instagram, es todo un culto, y Ari Seth Cohen fotografía los estilos de personas mayores de todo el mundo y los sube a su blog.

También se pude mirar el trabajo de Gabriele Thiel-Hebborn, una de las pocas representantes de la moda «+60» en Alemania. Gabriele escribe lo que la mueve y motiva y muestra su look, muy personal.

Para Gabriele lo peor es intentar copiar las modas. Ella tampoco pretende ser ningún ejemplo a seguir. Más bien se entiende como alguien que quiere dar valor y ánimo a otras mujeres. «La presencia lo es todo en mujeres de nuestra edad», dice. «Esa presencia sólo es posible cuando confío en mí. Poder hacerlo también es un regalo que dan los años».

Por Eva Dignös (dpa)