Berlín, 15 feb (dpa) – Sorpresa en la Berlinale, aunque no tanto: China fue la gran triunfadora de la noche al llevarse el Oso de Oro con el thriller «Black Coal, Thin Ice», pero en el palmarés también hubo espacio para el cine estadounidense más alejado de Hollywood.
El jurado, que presidía el productor indie James Schamus («Brokeback Mountain», «Lost in Translation»), entregó su Gran Premio a la nostálgica tragicomedia «El Gran Hotel Budapest», del texano Wes Anderson, mientras que su compatriota Richard Linklater fue coronado mejor director por «Boyhood», la favorita de la crítica.
La floreciente industria cinematográfica china, que actualmente produce entre 600 y 700 títulos al año, desembarcaba en esta 64 edición con tres filmes de los 20 a concurso. «Es difícil de creer que este sueño se haya hecho realidad», decía el cineasta Diao Yinan al recoger el galardón, visiblemente conmovido.
El protagonista de este oscuro thriller detectivesco, Liao Fan, se coronó además como Mejor Actor por su papel de ex guardia de seguridad que investiga por su cuenta un misterioso caso de asesinatos en serie. Amor y venganza se entremezclan en un enrevesado puzzle donde no todas la piezas son lo que parecen.
Linklater, que ya en 1995 se llevó a casa el Oso al Mejor Director por «Before Sunrise», repitió premio con el que posiblemente sea su proyecto más ambicioso: rodada a lo largo de 12 años, «Boyhood» es un canto al paso del tiempo que hipnotiza al espectador recreándose en lo cotidiano.
«Este Oso no es para mí, es para todo el equipo», dijo dedicando el galardón a Ethan Hawke (que no pudo acudir al certamen), Patricia Arquette, su hija Lorelei Linklater y Ellar Coltrane, desde cuya mirada la cámara del director aborda el cambio de la niñez a la edad adulta.
Otro de los premios «gordos» de la noche recayó en Wes Anderson, que en su tercer paso por el festival tras «The Life Aquatic with Steve Zissou» y «The Royal Tenembaums» fue distinguido con el Gran Premio Especial por «El Gran Hotel Budapest». Inspirada en las novelas de Stefan Zweig, relata la singular vida de un conserje a quien encarna Ralph Fiennes.
Anderson no pudo acudir a recoger su Oso, al igual que ocurrió con el nonagenario director de la Nouvelle Vague Alain Resnais, Premio Alfred Bauer a las nuevas perspectivas cinematográficas por la teatral «Aimer, boire et chanter». «Esa es la definición perfecta para el trabajo de Resnais, maestro de la innovación», dijo su productor. El filme ya obtuvo el viernes el premio FIPRESCI.
El cine asiático se llevó además otros dos galardones: el de mejor actriz para Haru Kuroki por «The Little House», una historia de secretos familiares que firma el japonés Yoji Yamada, y el de mejor contribución artística para película china «Blind Massage», en la que Ye Lou retrata un centro de masaje gestionado por ciegos.
Por último, el país anfitrión -también nutridamente representado en el certamen- recibió el Oso al Mejor Guión por uno de los filmes que más convencieron a la crítica: «Kreuzweg». El director Dietrich Brüggemann narra aquí el particular víacrucis de una niña criada en el seno de una familia ultracatólica.
Sin embargo, el cine latinoamericano se fue con las manos vacías: ni la peruana Claudia Llosa (Oso en 2009 por «La teta asustada») conquistó al jurado con la producción española «No llores, vuela», ni tampoco lo lograron las dos películas argentinas a concurso: «La tercera orilla», de Celina Murga, e «Historia del miedo», de Benjamín Naishtat.
No obstante, la road-movie mexicana «Güeros» (Alonso Ruizpalacios), presentada en la sección Panorama, se llevó el Oso a la Mejor Ópera Prima, mientras que la española «Ártico» (Gabriel Velázquez) se llevó una mención especial y la argentina «Ciencias Naturales» (Matías Lucchesi), el premio del jurado de Generación Kplus.
Cierra así una edición de la Berlinale que volvió a batir un nuevo récord de público con más de 330.000 entradas vendidas y por cuya alfombra roja -esta vez sin nieve- desfilaron entre otros George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, Christian Bale, Uma Thurman, Bradley Cooper, Léa Seydoux, Diego Luna o Ken Loach, que fue coronado con el Oso de Honor.
Por Elena Box