(dpa) – El alemán Maximilian Brommer cumplió finalmente un sueño largamente ansiado. Viajó durante cinco meses y medio con un Land Rover a lo largo de la costa oeste africana.

Maximilian Brommer exploró el oeste de África, un sitio al que pocos turistas llegan. Foto: Nils Fricke/mrfrizzante.de/dpa-tmn

La travesía con el vehículo todoterreno desde Marruecos a Ciudad del Cabo incluyó veinte países. El aventurero germano aseguró que en todas partes fue bien recibido. «Si sonríes, te devuelven la sonrisa», asegura.

La muerte inesperada de su padre, que era médico en África, le dio el impulso para realizar ese viaje.

«La decisión de hacerlo no fue una idea espontánea, sino más bien un proceso», cuenta el manager deportivo, que preparó muy bien su periplo por el continente africano.

Primero refrescó sus conocimientos de francés, compró un Land Rover de 19 años de antigüedad y fácil de reparar, e hizo instalar una caja fuerte oculta para mantener a salvo el dinero en efectivo y el pasaporte.

«La pérdida de los documentos de identidad puede llegar a ser un gran problema», asegura Brommer. Agrega que también es importante llevar dinero en efectivo porque solo hay cajeros automáticos en las grandes ciudades.

«Solo uno de cada diez cajeros automáticos acepta una tarjeta europea», cuenta el joven viajero.

Brommer destaca que las condiciones políticas pueden cambiar de un día a otro en muchas partes de África.

El Ministerio Alemán de Relaciones Exteriores recomienda informarse regularmente a través de su página web o de una aplicación. También Brommer da información y consejos sobre África en su blog www.mrfrizzante.de.

Es importante tener en cuenta que en cada país africano que uno visita se necesita una visa, recalca Brommer. Por lo tanto, visitar veinte países requiere el mismo número de visas. Sin embargo, asegura que es casi imposible conseguir todos los visados con antelación.

Brommer fue obteniendo los papeles necesarios unos días antes de ingresar al siguiente país en cada embajada respectiva. A veces, según cuenta, este trámite burocrático lo obligaba a permanecer en un sitio más tiempo de lo previsto.

«Llené un sinfín de formularios de solicitud y utilicé 30 fotos de pasaporte. Los sellos son increíblemente importantes. Toda persona con algún cargo tiene su propio sello», detalla.

Muchos países exigen además ciertas vacunas para obtener la visa. Según su experiencia la vacuna contra la fiebre amarilla es imprescindible.

El Instituto alemán Robert Koch aconseja consultar con especialistas en medicina tropical sobre qué vacunas y profilaxis son necesarias para ingresar a los respectivos países africanos.

Además, para recorrer África en coche se necesita el «carnet de passages». Esta especie de pasaporte es un documento aduanero y fronterizo que permite introducir nuestro coche temporalmente y libre de impuestos en la mayoría de los países africanos, para evitar exportaciones ilegales o abandono de vehículos.

En todas las fronteras se registran las entradas y salidas del vehículo. Para asegurar que el propietario no venderá su coche debe dejar como fianza un depósito bancario en su país de residencia en función del valor del vehículo.

En caso de venta, las autoridades fiscales del país correspondiente recibirán el importe del depósito. El monto depende del país y del tipo y valor del vehículo.

Brommer tuvo que depositar 7.500 euros (unos 8.300 dólares) por su viejo Land Rover.

Según relata, durante la travesía tuvo que pagar sobornos en algunas fronteras y controles de carretera. Quien se niega a pagar necesita tiempo y paciencia, asegura. Sin embargo, aconseja pedir un recibo: «Si hay uno, es una tarifa oficial. Si no hay una, es corrupción».

Un problema frecuente para aquellos que quieran transitar por África en coche es el estado de las carreteras, que muchas veces presentan gravas, baches y charcos.

«Conducir en las regiones campesinas es particularmente peligroso porque se adelantan permanentemente con coches muy viejos y sobrecargados», advierte.

Sin embargo, a pesar de estas adversidades, Brommer está fascinado con su viaje. Y sobre todo lo impactó la amabilidad y la ayuda de la gente. Las dificultades siempre surgieron por parte de funcionarios como policías o militares, revela.

El joven asegura que el viaje fue una gran experiencia. En un continente donde es casi imposible planificar algo aprendió a improvisar y a actuar con calma incluso en situaciones extremas, sostiene.

Por el momento no tiene pensado hacer otro tour por África, pero está seguro que en algún momento lo hará y en ese caso prefiere hacerlo de a dos.

«No tanto porque tenga miedo o me sienta solo, sino porque es mucho más agradable compartir todas esas maravillosas experiencias con alguien», aclara el alemán con énfasis.

Por Catharina Puppel (dpa)