En la carretera Inuvik-Tuktoyaktuk el que quiere puede mojar en el mar helado los dedos de los pies. Foto: Ole Helmhausen/dpa-tmn

(dpa) – La carretera Inuvik-Tuktoyaktuk conduce hasta el extremo septentrional de la tierra firme canadiense, un lugar solitario y frío donde el sol calienta solo cuando atraviesa las nubes.

«¡Esto es todo! ¡No puedes ir más al norte!», dice Merven Grube. «¡Allí pondremos el letrero de ‘Océano Ártico’! Y, con suerte, ahí estará el parque de casas rodantes», explica esperanzado el alcalde, que como contratista participó en la construcción de la carretera, inaugurada en 2017.

Grube nació en Tuktoyaktuk y ha gobernado esa comunidad de 900 personas durante más de 20 años en distintos periodos. «Los turistas vendrán. Tuktoyaktuk será la meta de la mayor ruta de viajes de aventura», asegura.

Unos 400 kilómetros al norte de Dawson City, en el Territorio de Yukón, y 300 al sur de Inuvik está Eagle Plains. Es un oasis en el desierto del Canadá subártico. Camioneros gruñones que hablan de osos pardos y perros salvajes paran aquí en ruta hacia Inuvik.

A menudo la carretera de grava necesita mantenimiento. Dos apisonadoras la bloquean, mientras compactan el firme, según dice un conductor a través de la ventanilla. La noche anterior volvió a llover y ahora la superficie es impracticable, pero se puede seguir.

En la tundra nada parece moverse hasta donde la vista se topa con el horizonte. Tuktoyaktuk significa «se parece a un caribú» en lengua inuvialuktun, pero no se ve ningún ejemplar de este ciervo autóctono.

En la soledad de la carretera aparecen dos motociclistas parados. Son de Florida y uno ha perdido parte de la rueda delantera. No parecen preocupados. Sueñan con llegar a Tuktoyaktuk.

Mientras se cruza la llanura de Tuk se ven numerosos pingos, elevaciones formadas por las extremas fluctuaciones climáticas que empujan hacia arriba el terreno congelado.

Al llegar a Tuktoyaktuk, el lugar parece flotar sobre la bruma de la costa del Ártico. Esta comunidad inuvialuit construye sus coloridas casas sobre pilotes. La mayor atracción de Tuk es el pingo Ibyuk, de 49 metros de altura, que se ve a lo lejos. Hay un pequeño museo en el Centro Comunitario Kitti Hall, y en la oficina de la Policía Montada venden camisetas.

Gruben prepara a su comunidad para recibir a los turistas. El Ayuntamiento organiza talleres en los que se intenta transmitir valores como la tenacidad, la formalidad y la puntualidad, dice.

Bruce Noksana posee un tiro de perros, con los que quiere llevar a los visitantes a ver los pingos, al Océano Ártico y servirles té, bannock y un alimento tradicional hecho de grasa de ballena seca llamado maktaaq. Una vez solicitadas todas las licencias, está a la espera de la autorización. «Veamos cómo va», dice.

El camino de regreso a Inuvik es difícil. El sol de medianoche proyecta largas sombras y una tempestad ártica deja 30 centímetros de nieve y enfanga la carretera.

Unos 30 motociclistas y varias autocaravanas están atrapados en Eagle Plains. Algunos dicen que una foto en el Círculo Polar Ártico es suficiente como premio de consolación. El resto está muy decidido y quiere seguir adelante. Tuk es el gran premio.

INFORMACIÓN DE VIAJE:

Duración: El viaje durante el verano (boreal) dura al menos una semana, incluidos los imprevistos. La Dempster Highway (Hwy 5) comienza sus 740 kilómetros cerca de Dawson City, en el Territorio de Yukón. En Inuvik el viaje continúa por los 130 kilómetros de la ITH. Se puede repostar en Dawson City, Eagle Plains, Inuvik y Tuktoyaktuk. No hay cobertura de teléfono móvil. Es recomendable un vehículo alto con tracción a las cuatro ruedas.

Mejor época para viajar: julio y agosto. También se puede conducir en invierno (boreal), pero es necesario un equipo especial y una planificación mucho más detallada. En mayo y octubre, los ferries que cruzan los ríos Peel y Mackenzie no funcionan debido al hielo a la deriva. Pero hay carreteras sobre el hielo de otros ríos congelados. Más información en la web (www.dempsterhighway.com).

Información práctica: A lo largo de la ruta hay una decena de campings sencillos, pero en los que hay que reservar con antelación. Eagle Plains es una parada de camiones con un hostal, un camping, un restaurante y un bar. Tuktoyaktuk cuenta con cuatro «bed and breakfast» y 45 camas. Cuatro tour operadores organizan visitas a la ciudad, salidas de caza y avistamiento de ballenas.

Por Ole Helmhausen (dpa)