El verano es para muchos sinónimo de descanso, relax y desconexión, nuevas oportunidades para viajar y más tiempo libre para el ocio. Las playas están llenas, las terrazas también, por lo que a nadie le falta plan. Por eso septiembre viene con cierto halo de nostalgia.

Sin embargo, los meses estivales también dejan sus efectos en el cuerpo, y no todo tiene que ver con un bonito bronceado. Aumenta, entre otras cosas, el riesgo de infección por hongos o el de infección ocular. Se suman a los daños que pueden sufrir la piel y el cabello, como las manchas solares y la pérdida de elasticidad o de brillo capilar. Y es que el calor no es el único enemigo, también lo son el cloro, la sal, el aire acondicionado e incluso el uso de sandalias y chanclas, que contribuyen a la sequedad.

Con todo, en otoño toca cuidarse. Hay que tomar la vuelta a la rutina como el balón de oxígeno que el cuerpo necesitaba porque, al recuperar horarios, se favorece la buena organización, y se puede dedicar tiempo a los cuidados personales. Que son, al fin y al cabo, una inversión salud.

Corte de pelo a la última

El reencuentro con las tijeras de peluquero es un clásico de la vuelta a la rutina. El pelo tiene un efecto seco y sin brillo, y conviene, al menos, cortar las puntas para revitalizar. Mejor aún si eso se combina con un tratamiento nutritivo que devuelva el cabello a su mejor estado.

Karlos peluquero es la peluquería de moda en Madrid. Sus profesionales trabajan por que sus clientes estén siempre a la última y, entre los últimos cortes de pelo que ha recomendado en su blog, están los bob-medio, pixie o long bob, ideales para los rostros alargados.

El inicio del otoño se asocia también a la caída estacional del cabello, por lo que pueden ser recomendables los tratamientos de venta en farmacias, en forma de complejos vitamínicos y oligoelementos que favorecen su recuperación. Lo normal es que se pierdan de 50 a 100 cabellos al día porque en esta época se acelera el crecimiento del cabello.

Radiofrecuencia facial en casa

La doctora Elena Jiménez, especializada en cirugía plástica en Madrid, explica lo que es la radiofrecuencia facial. Se trata de un tratamiento para el rejuvenicimiento del rostro que se basa en tensar la piel de la cara sin tener que recurrir a la cirugía, ni siquiera a costosos tratamientos. Deja un efecto lifting que dura varias semanas.

Durante este tratamiento se usa radiación electromagnética que penetra en la piel y calienta el tejido subcutáneo hasta 40 grados. Se promueve así la contracción de las fibras de colágeno y elastina, y se estimula la producción de fibras nuevas. En definitiva, piel más tersa y menos arrugas, según la doctora.

Además de esto, también se rejuvenecen los tejidos profundos de la piel y, por su efecto vasodilatador, se fomenta la aportación de nutrientes. Estos efectos duran entre 3 y 6 meses, por lo que es recomendable someterse a sesiones periódicas.

Precisamente LaRadiofrecuenciaFacial.es muestra cuáles son los mejores aparatos de radiofrecuencia facial para casa, en un artículo que dedica en exclusiva a los aparatos de radiofrecuencia. Sí, la radiofrecuencia como tratamiento facial casero también es posible, aunque se requiere de mucha constancia y de un uso continuado.

¿Color? Que sea natural

Volviendo al cabello, que se considera una parte importante del cuerpo a la hora de lucir bien, es posible que se sienta la necesidad de un cambio de look. Septiembre es un buen mes para comenzar o reiniciar aquellos proyectos que se quedaron en suspenso en verano y, para afrontarlos, no hay que subestimar el poder renovador de un cambio de imagen. Este puede tener un efecto muy positivo sobre la autoestima, y tener una valoración positiva hacia uno mismo es clave para el éxito.

El elumen es uno de los elementos que triunfan para esos cambios de look deseados. Se asocia con los tintes de fantasía, pero una catálogo de colores como el que ofrece Golwell Elumen no solo hay fucsias, morados, y varios tonos de azul y verdes. También hay rubios, castaños, negros y pelirrojos más naturales.

Se trata de una coloración semipermanente intensa que puede durar incluso pasados los 10 lavados, y que es totalmente respetuoso porque no contiene agua oxigenada ni amoniaco.

Bronceado más duradero

Mantener el bronceado es el deseo de quienes pasan el verano deseando subir el tono de la piel. Hay que reconocerlo: el moreno sienta muy bien. Es normal que se quiera mantener para ese evento que está al caer o, simplemente, para lucir bien en el día a día.

Por supuesto, hay trucos para mantener el bronceado, sin necesidad de tener que pasar por la cabina de rayos UVA. Lo mejor es hidratarla bien para que no se seque y se descame, con cremas humectantes a base de urea o lanolina. Su uso se puede acompañar con el de un gel hidratante en la ducha.

La alimentación también mucho que ver. Las fuentes de vitamina C y carotenos, como la zanahoria, la naranja o la manzana, ayudarán en el propósito.

Las cremas hidratantes con efecto bronceado pueden potenciar el moreno adquirido de forma natural, así que también pueden ser una herramienta útil. Otra opción son las cremas autobronceadoras (que no es lo mismo que “hidratante con efecto bronceado”), aunque hay que ser cuidadosos con su aplicación para que quede homogénea. En las zonas con manchas, como la cara, se deben evitar.

Adiós a los kilos de más

Esto no es cuestión de belleza, sino de salud. Si el verano se ha caracterizado por los excesos, lo que es muy habitual, habrá que someterse a una dieta depurativa o detox y, por supuesto, recuperar los buenos hábitos: ejercicio físico, buen descanso, horario fijo de comidas…

La propuesta de la compañía Nutrición Center se puede descargar desde su web, y consta de 7 días mucha variedad de comidas y cenas: berenjena rellena de pollo y champiñón, sepia a la plancha con ajo y perejil, calamares al horno, brocheta de frutas, ensalada de aguacates y pimientos con mejillones…

Todo con sus correspondientes desayunos, medias mañanas y meriendas con lácteos, frutas, infusiones, pan, aceite o cereales. No es necesario pasar hambre, solo tener la voluntad de comer bien.